Este martes 27 de enero, la crisis comercial entre Colombia y Ecuador alcanza un nuevo nivel de escalada con el anuncio ecuatoriano de aumentar dramáticamente el costo del transporte de crudo colombiano por su infraestructura petrolera. La ministra de Ambiente y Energía de Ecuador, Inés Manzano, anunció que el ajuste implica un incremento del 900% en la tarifa por barril. «En vez de tres dólares son 30», medida que impacta directamente a Ecopetrol y empresas colombianas que dependen del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) para movilizar su producción petrolera.
El SOTE constituye la principal infraestructura pública para el transporte de petróleo en Ecuador. A través de este sistema, Ecopetrol moviliza alrededor de 12.000 barriles diarios de crudo colombiano, los cuales son trasladados hasta la costa ecuatoriana para su posterior exportación. Este petróleo se extrae en campos del sur de Colombia y requiere utilizar la infraestructura ecuatoriana porque las condiciones de seguridad en esa zona dificultan el transporte por territorio colombiano.
La ministra Manzano justificó el aumento señalando: «Hay que hacerles entender que yo también estoy dando un servicio, que es importantísimo para Ecopetrol y las empresas colombianas», refiriéndose a la relevancia estratégica de la infraestructura ecuatoriana para el sector energético colombiano. Además precisó que la decisión adoptada es «técnica, legal, responsable. Y con un mensaje importante para Colombia».
Esta medida representa una respuesta directa a la suspensión de ventas de electricidad que Colombia implementó desde el 22 de enero. El conflicto se inició cuando el presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunció el 21 de enero la imposición de aranceles del 30% a productos colombianos alegando falta de cooperación en seguridad fronteriza y lucha contra el narcotráfico, lo que provocó que Colombia respondiera con aranceles recíprocos.
El impacto económico del aumento tarifario es significativo. Antes del incremento, el costo del transporte por el SOTE era de aproximadamente $36.000 dólares diarios ($3 por barril x 12.000 barriles), es decir, unos $13.1 millones anuales. Con la nueva tarifa de $30 por barril, este costo se multiplicará por diez hasta alcanzar $360.000 dólares diarios o $131 millones anuales, incremento que afectará directamente los márgenes de rentabilidad de las exportaciones petroleras colombianas.
Expertos económicos consultados por medios especializados advierten que las pequeñas y medianas productoras petroleras colombianas, que no tienen acceso a rutas alternativas eficientes, serían las mayores afectadas. El aumento «puede afectar márgenes de exportación de crudo pesado del sur de Colombia y competitividad relativa frente a alternativas de transporte, por ejemplo, oleoductos nacionales o rutas marítimas propias», sostienen los analistas.



