Economía colombiana cerrará 2025 con impulso… pero bajo estricto monitoreo

La economía de Colombia avanza hacia el cierre de 2025 con dinámicas mixtas: por un lado, se mantiene un impulso gracias al consumo interno y la recuperación de ciertos sectores; por otro, persisten alertas importantes que podrían frenar ese impulso.

Puntos de fuerza

  • El crecimiento en el segundo trimestre alcanzó alrededor del 2,5 %, lo que refleja cierta estabilidad tras un comienzo de año más apagado.
  • El motor principal sigue siendo el gasto de los hogares, junto con remesas, turismo, la temporada navideña y mayor ejecución de inversión pública territorial.
  • Sectores como comercio, servicios, transporte y turismo tienden a sobresalir en el cierre del año.
  • El tipo de cambio se ha mantenido relativamente estable, lo que brinda cierto piso de confianza para las inversiones externas y las condiciones financieras.

Riesgos que requieren vigilancia

  • La inflación sigue alrededor del 5 %, muy lejos de la meta del 3 %, con presión especialmente en servicios, arriendos y precios regulados. Esto erosiona el poder adquisitivo de las familias.
  • La alta tasa de interés, que podría mantenerse cerca del 9,25 %, limita el acceso al crédito y ha ralentizado la inversión privada.
  • El déficit fiscal, proyectado en alrededor del 7,1 % del PIB tras la suspensión de la regla fiscal, representa un riesgo macroeconómico considerable.
  • La lenta ejecución del presupuesto público (a mitad de año solo un 37 % estaba ejecutado) debilita el papel contracíclico del Estado.
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  • Sectores como minería y construcción aún no muestran una recuperación robusta, y fenómenos climáticos pueden afectar la producción agropecuaria.

Escenario hacia el cierre del año

El consenso entre analistas apunta a que el cuarto trimestre será el más dinámico del año. Se espera que factores estacionales del consumo —primas, compras navideñas, mayor movilidad— activen la economía. Sin embargo, el desafío será mantener ese ritmo sin que la inflación se dispare o que el déficit fiscal se descontrole.

El gobierno y el Banco Central deberán coordinar muy bien sus roles: por un lado, estimular crecimiento, y por el otro, contener presiones inflacionarias y estabilizar las finanzas públicas. En ese delicado equilibrio estará la clave para que Colombia pueda despedir 2025 con un desempeño económico decente, pero sin sobresaltos.