Hoy, 17 de febrero de 2026, se produce el primer eclipse solar anular del año, conocido popularmente como «Anillo de Fuego». Este fenómeno astronómico ocurre cuando la Luna cubre el centro del Sol, dejando visible un brillante anillo luminoso en su borde. Aunque la visibilidad total se concentra en otras partes del planeta, en Colombia se podrá observar de forma parcial en varias regiones, especialmente en el norte y occidente del país.
Expertos de la NASA y observatorios locales indican que el eclipse comienza temprano en la mañana y alcanza su máximo alrededor del mediodía. En ciudades como Barranquilla, Cartagena y Cali, se espera una cobertura parcial del Sol de hasta el 60-70%, creando un efecto espectacular si las condiciones climáticas lo permiten. Bogotá y Medellín podrían ver una fase más leve, con nubosidad variable.
El evento dura varias horas en total, con fases de acercamiento y alejamiento de la Luna. Astrónomos recomiendan no mirar directamente al Sol sin protección adecuada, como gafas certificadas ISO 12312-2 o filtros especiales para telescopios. Miles de aficionados y familias se preparan para observarlo desde parques y techos altos.
Este eclipse pertenece a la serie Saros 141 y destaca por su geometría precisa, que genera el característico «anillo». En Colombia, comunidades educativas y universidades organizan sesiones de observación segura para estudiantes y público general, promoviendo la ciencia y el interés por el cosmos.
El impacto cultural es notable, ya que fenómenos como este inspiran tradiciones ancestrales en pueblos indígenas y comunidades afrocolombianas, quienes lo interpretan como momentos de renovación. Plataformas digitales transmiten en vivo el evento desde observatorios internacionales.
Meteorólogos advierten que la nubosidad matutina podría interferir en algunas zonas, pero se esperan claros parciales en la tarde. El eclipse no afecta la seguridad ni genera riesgos climáticos adicionales.
En resumen, este «Anillo de Fuego» ofrece una oportunidad única para apreciar la astronomía desde casa o en grupo. Colombia, con su diversidad geográfica, permite múltiples puntos de observación.
Finalmente, el fenómeno refuerza el rol de la astronomía aficionada en el país, incentivando la compra de equipo óptico y la participación en clubes estelares locales.




