Dr. Luis de la Hoz revela los errores más comunes que cometen los pacientes antes de una operación estética

Con el auge de los procedimientos estéticos y el acceso masivo a información (y desinformación) en redes sociales, el Dr. Luis de la Hoz advierte que una parte importante de los riesgos en cirugía plástica no proviene del quirófano, sino de decisiones y hábitos que los pacientes adoptan antes de operarse. “La preparación preoperatoria es tan decisiva como la pericia del cirujano; un error en esta fase puede comprometer la seguridad y los resultados”, señala.

A continuación, el especialista identifica los errores más frecuentes y cómo evitarlos:

Elegir por precio y no por credenciales. Comparar cirugías como si fueran productos puede terminar en manos inexpertas. Verifique que el profesional sea cirujano plástico certificado y que la clínica esté habilitada. Pida registro, matrícula y pertenencia a sociedades científicas reconocidas.

Omitir información médica. No esconder alergias, medicación, antecedentes de trombosis, cirugías previas, hábitos como vapeo o consumo de alcohol. “Un dato omitido altera la evaluación del riesgo anestésico”, enfatiza De la Hoz.

Automedicarse o seguir ‘tips’ de internet. Antiinflamatorios, aspirina, anticoagulantes y algunos suplementos (ginkgo, ginseng, omega-3, vitamina E) incrementan el sangrado. Nada se agrega o suspende sin indicación del equipo médico.

No cumplir con el ayuno ni con las pruebas prequirúrgicas. Saltarse el ayuno o postergar exámenes de laboratorio, valoración cardiológica y anestésica aumenta complicaciones y puede forzar la cancelación el mismo día.

Expectativas irreales. Filtros y fotos de referencia imposibles llevan a frustración. El plan quirúrgico debe basarse en la anatomía y el estado de salud del paciente, no en modas.

Buscar procedimientos clandestinos o en sitios no habilitados. Intervenciones en apartamentos, hoteles o “spas” sin condiciones de esterilidad elevan el riesgo de infecciones graves, necrosis y secuelas. El escenario correcto es un quirófano certificado.

Descuidar la preparación del posoperatorio. No tener acompañante, descanso, faja adecuada, drenajes, transporte o incapacidad laboral programada complica la recuperación. “El posoperatorio se planifica antes de entrar a cirugía”, recuerda el doctor.

Viajar inmediatamente después. Vuelos largos o trayectos extensos elevan riesgo de trombosis y embolia. Siga los tiempos recomendados por el equipo tratante para volver a la actividad y viajar.

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No leer el consentimiento informado. Firmar sin entender objetivos, técnicas, riesgos, alternativas y posibles reintervenciones vulnera el derecho a decidir. Pida que le expliquen todo con lenguaje claro.

Ignorar señales de alerta. Promesas de “cero cicatrices”, ofertas relámpago, presión para pagar de inmediato o rechazo a preguntas técnicas son banderas rojas.

“El mensaje es simple: seguridad primero”, concluye el Dr. Luis de la Hoz. Para los pacientes, la mejor inversión es informarse con fuentes confiables, validar la idoneidad del equipo y seguir al pie de la letra las indicaciones pre y posoperatorias. Así, la cirugía estética deja de ser un riesgo evitable y se convierte en una experiencia responsable, con resultados más predecibles y satisfactorios.

Recomendación final: agende una valoración presencial, lleve su historia clínica y lista de medicamentos, solicite un plan quirúrgico detallado y confirme que el procedimiento se hará en una institución habilitada, con soporte de anestesia y protocolos de seguridad.