La ciudad fronteriza de Ipiales vivió una de sus jornadas más dolorosas luego de que el colapso de un muro de contención dejara como saldo la muerte de Carmelina Zambrano Camayo, de 42 años, y su sobrina Yulieth Alexandra Zambrano, de apenas 17. El trágico suceso tuvo lugar en el sector de Santa Teresita, una de las zonas más afectadas históricamente por problemas de infraestructura, abandono estatal y riesgo geológico.
El muro, una estructura improvisada con llantas y tierra, se vino abajo a causa de un presunto debilitamiento del terreno generado por una filtración de agua proveniente de una tubería en mal estado. Sin embargo, la versión oficial aún está en proceso de verificación. Por su parte, los familiares de las víctimas y líderes comunitarios no dudan en calificar el hecho como consecuencia directa de una negligencia estructural de larga data.
“Esto se pudo evitar, nosotros lo dijimos muchas veces. Las casas se están cayendo y nadie hace nada”, expresó entre lágrimas una vecina del sector.
Advertencias ignoradas
Desde hace más de cinco años, habitantes del barrio Santa Teresita han enviado oficios, solicitado visitas técnicas y hecho denuncias públicas sobre los riesgos inminentes que enfrentan debido a filtraciones de aguas servidas, deslizamientos y muros agrietados. A pesar de las múltiples advertencias, no se implementaron medidas preventivas por parte de las autoridades competentes.
Durante una entrevista realizada por el medio Prensa Ciudad Nariño en una administración anterior, una mujer del sector ya había advertido: “Esto va a terminar en desastre”. Hoy, sus palabras retumban como un presagio que nadie quiso escuchar.
El abandono institucional ha dejado una huella de deterioro visible: paredes desplomadas, casas inclinadas, niños jugando entre escombros, y familias que viven al filo del colapso estructural. El temor a una nueva tragedia ha llevado a muchas personas a dormir fuera de sus viviendas, sin tener a dónde más acudir.
Respuesta institucional tardía
Tras el derrumbe, funcionarios de la Alcaldía Municipal de Ipiales se desplazaron hasta el lugar de los hechos. El equipo, conformado por integrantes de la oficina de Gestión del Riesgo y del área social, brindó apoyo emocional y logístico a los familiares de las víctimas.
La administración anunció además que se iniciaron procesos técnicos para esclarecer los hechos y que en las próximas horas se emitirá un comunicado oficial sobre las acciones correctivas y preventivas que se implementarán. Sin embargo, el anuncio fue recibido con escepticismo por parte de la comunidad.
“No es la primera vez que vienen después de que pasa una tragedia. Queremos ver soluciones reales, no palabras”, dijo un líder comunitario.
Impacto La tragedia ha provocado una profunda conmoción social. Docentes, comerciantes, líderes barriales y vecinos en general han alzado sus voces para exigir que se declare una emergencia estructural en Santa Teresita y otros sectores de riesgo en Ipiales. Además, organizaciones sociales han comenzado a recolectar firmas para solicitar una intervención directa del Gobierno Nacional, ante lo que consideran un abandono sistemático de las autoridades locales.




