El lunes 30 de marzo de 2026 encuentra a Colombia procesando el peor balance de una doble jornada FIFA desde el inicio del proceso de Néstor Lorenzo. La Selección cayó el jueves 26 de marzo 1-2 ante Croacia en Orlando y el domingo 29 ante Francia 1-3 en el Northwest Stadium de Landover, Maryland, en dos partidos que dejaron sensaciones encontradas, preguntas sin respuesta y un debate futbolístico de alta intensidad que Colombia deberá responder en los próximos 74 días antes del debut mundial del 17 de junio en el Estadio Azteca de Ciudad de México ante Uzbekistán. El balance objetivo de los dos partidos es el de un equipo que compitió con intensidad ofensiva pero que mostró debilidades defensivas estructurales que los dos rivales europeos explotaron con una eficiencia que la Selección Colombia nunca pudo igualar en los momentos clave de los encuentros.
El partido ante Croacia del jueves tuvo un comienzo de sueño para Colombia: al minuto dos, una combinación por la izquierda entre Luis Díaz y Johan Mojica dejó el centro sobre Jhon Arias, quien definió con pierna izquierda para el 1-0 con apenas 120 segundos de juego. Era el comienzo que ningún guión podía haber escrito mejor para la primera vez histórica entre las dos selecciones. Pero Croacia respondió cuatro minutos después con un disparo de Luka Vušković desde fuera del área que se desvió en un defensor colombiano y entró al ángulo sin que Camilo Vargas pudiera reaccionar. El empate llegó de la mala suerte que acompaña los momentos en que el juego exige concentración y el marcador más cercano la relaja. Al minuto 43, un tiro de esquina de Croacia encontró una salída en falso de Vargas e Igor Matanović cabeceando solo empuñó el 2-1 que sería el marcador definitivo.
La segunda parte ante Croacia mostró el mejor y el peor Colombia al mismo tiempo. El mejor: Luis Díaz fue el jugador más activo del campo con 39 minutos a plena potencia antes de su sustitución, ganando duelos, presionando la salida croata y generando situaciones de peligro con una energía que los medios europeos cubriendo el partido no pudieron dejar de destacar. James Rodríguez apareció con más regularidad en la segunda parte que en la primera, buscando los espacios entre líneas con los movimientos característicos que hacen de él el jugador más difícil de marcar de la plantilla colombiana. El peor: Luis Suárez falló al minuto 27 lo que fue descrito por los medios colombianos como el gol más increíblemente fallado de la temporada, una ocasión clara, mano a mano con el arquero, en la que el delantero del Sporting de Lisboa debió marcar y no marcó. Ese gol fue el bisagra del partido: si entra, Colombia se va 2-1 arriba y la historia puede ser completamente diferente.
El partido ante Francia del domingo tuvo un patrón diferente al de Croacia pero igualmente preocupante en sus conclusiones. Colombia dominó la posesión en los primeros veinte minutos y llegó con claridad al arco de Brice Samba en varias ocasiones, pero la contundencia francesa fue la diferencia irrecuperable. Al minuto 29, Désiré Doué recibió en la frontal del área, soltó un disparo que se desvió en Daniel Muñoz y quedó fuera del alcance de Álvaro Montero. Al 41, Marcus Thuram cabeceó un centro preciso para el 2-0. Al 55, Doué dobletó aprovechando un mal retroceso de la defensa colombiana que lo dejó solo frente al portero. Francia jugó el partido con una alineación alternativa que no incluyó a Kylián Mbappé desde el inicio, y aun así fue claramente superior al Colombia titular de Lorenzo. La goleada por 3-0 al descanso pudo haber sido mayor si el palo y un defensor sobre la línea no hubieran salvado dos situaciones claras del equipo francés.
Lorenzo realizó seis cambios a partir del minuto 63 del partido ante Francia: entraron Juan Fernando Quintero, Jáminton Campaz, Jhon Córdoba, Deiver Machado, Gustavo Puerta y Carlos Gómez en reemplazo de Luis Díaz, Johan Mojica, James Rodríguez, Jhon Arias, Luis Suárez y Richard Ríos. El impacto de los ingresos fue positivo en términos de dinamismo: Campaz marcó el gol del descuento al minuto 77 con un remate de zurda que fue el destellante positivo del partido, Quintero casi convierte un gol olímpico en tiro de esquina que el portero francés atajó en el último segundo, y Córdoba tuvo un cabezazo peligroso que el arquero resolvió con acierto. Mbappé ingresó al minuto 78 y en sus pocos minutos marcó un gol que fue anulado por fuera de juego en el minuto 93, lo que salvó a Colombia del 4-1 final.
El balance general de las dos derrotas tiene lecturas positivas y negativas que los analistas del futbol colombiano comenzaron a diseccionar este lunes en todos los espacios deportivos del país. En el lado positivo: Colombia compitó durante los primeros minutos de ambos partidos con intensidad y propuesta ofensiva clara, demostró que tiene variantes de calidad en el banco que pueden cambiar el perfil del juego, y la reacción de los suplentes ante Francia dio argumentos para pensar que la plantilla de 26 es más profunda de lo que el once titular sugiere. En el lado negativo: los errores defensivos que costaron los goles croatas y franceses no son errores ocasionales sino patrones recurrentes que los rivales del Mundial explotarán con la misma eficiencia, la falta de efectividad de Luis Suárez en momentos clave sigue siendo la asignatura pendiente del ataque, y el rendimiento de James Rodríguez, que jugó los dos partidos por debajo de su nivel histórico, genera dudas legítimas sobre si el capitán puede llegar al Mundial en la forma óptima que el equipo necesita.
Lorenzo habló con la prensa después del partido ante Francia con la honestidad que lo caracteriza y con una frase que sintetizó el mensaje que quiso dejar para las semanas que vienen: quiero revancha contra Francia en el Mundial. La declaración es puro Lorenzo: no niega la derrota, no busca excusas, y en lugar de cerrar con resignáción abre con ambición. Es un entrenador que apuesta por la memoria competitiva como motivador. La Selección Colombia tiene 74 días para trabajar sobre los errores detectados en Orlando y Landover. El último partido antes del Mundial será el 7 de junio en el estadio El Campín de Bogotá, la despedida en casa antes del viaje a México. En ese partido, Colombia necesitará mostrarles a sus hinchas que las dos derrotas de marzo no fueron un diagnóstico sino una advertencia a tiempo.




