El 31 de diciembre de 1948 nació en Boston LaDonna Adrian Gaines, conocida mundialmente como Donna Summer. Desde niña mostró su talento en el coro de la iglesia, donde desarrolló una voz poderosa y expresiva. Esa base musical la acompañó siempre y fue el punto de partida de una carrera que transformó la música popular.
Europa, el primer gran escenario
A finales de los años 60 decidió trasladarse a Europa. En Alemania participó en musicales y encontró un espacio para crecer como artista. Allí comenzó a definir su estilo y a construir una identidad que pronto la llevaría a la cima.
La alianza que cambió la música
El gran salto llegó en los años 70 con su colaboración junto a Giorgio Moroder y Pete Bellotte. De esa unión surgieron canciones que marcaron un antes y un después en la música de baile. Temas como Love to Love You Baby, I Feel Love, Hot Stuff y Last Dance no solo dominaron las pistas, también influyeron en el nacimiento de la música electrónica y el pop moderno.
Éxitos y reinvención
Durante esa década acumuló números uno en el Billboard Hot 100 y se convirtió en una estrella global. En los años 80 supo reinventarse, alejándose del sonido disco más puro y adaptándose al pop y al R&B. Con She Works Hard for the Money demostró que su voz y su estilo podían trascender géneros y modas.
Un legado eterno
Donna Summer falleció en 2012, a los 63 años, pero su influencia sigue viva. Vendió más de 150 millones de discos y ganó cinco premios Grammy. Su música continúa inspirando a artistas que ven en ella un símbolo de libertad, innovación y poder creativo femenino.
Hoy, a 77 años de su nacimiento, su historia recorre el auge del disco, su reinvención en los 80 y el reconocimiento póstumo que en 2025 destacó su aporte como compositora. Donna Summer permanece como una figura central de la música del siglo XX y XXI.

