De acuerdo al número de listas de jóvenes que se han inscrito para ser elegidos al próximo Consejo Municipal de Juventud, el tercero elegirse en Pasto, jornada electoral que tendrá lugar el próximo 28 de noviembre, podemos observar que dominan las listas avaladas por los partidos políticos tradicionales, liberal y conservador; lo que significa que la juventud, quizá por la falta de un verdadero liderazgo, seguirá amarrada a esa vieja política que en nuestro país ha sido y seguirá siendo imposible derrotar, de hecho continuaremos con las mismas mañas.
Situación diferente parecen vivir los jóvenes independientes, aquellos que buscan un cambio en el viejo esquema de la politiquería envilecida y corrupta, a quienes para inscribirse debían contar con el respaldo de 400 firmas, lo que les ha sido difícil sino imposible conseguirlas, especialmente en estos duros tiempos de pandemia, donde ni los jóvenes encolerizados se encuentran unidos en su redil, de allí que se ha pedido aplazar el periodo de inscripción para ellos.
Sacamos pecho como pavos reales y anunciamos a los medios que el proceso de inscripciones ha sido histórico por la cantidad de listas inscritas. Pero quienes miramos más allá de las narices y pensamos diferente, sin ninguna clase de mordazas, podemos afirmar que para el caso del municipio de Pasto, donde se han inscrito 25 listas, con jóvenes, hombres y mujeres, entre los 14 y 28 años de edad, no aparecen los jóvenes afrodescendientes, indígenas, campesinos y en estado de discapacidad, que por derecho propio deben integrar los 17 consejeros que finalmente conformarán el Consejo Municipal de Juventud, para el caso de Pasto.
Pero esperamos, eso sí, que la Alcaldía de Pasto tenga destinado, desde ya, el presupuesto que debe ser grande para que el Consejo Municipal de Juventud pueda funcionar con la independencia que la misma ley lo exige, y no les toque mendigar los recursos como les tocó a los consejeros del primer Consejo que se eligió en Pasto, en 2002, quienes para el alcalde Eduardo Alvarado Santander y su secretario y subsecretario de Bienestar Social Gustavo Núñez y Nelson Leiton, y también para Raúl Delgado en la Dirección Administrativa, les importaba una rábano.
Por. Jorge Arturo Bravo

