La tristeza se ha extendido como un manto sobre el Resguardo Indígena de San Juan, en el municipio de Ipiales, tras conocerse el fallecimiento de Benito Alejandro Cortés Cumbalaza, comunero, líder y cabildante, quien murió a los 43 años en un trágico accidente laboral ocurrido en España.
Según la información conocida, Cortés se encontraba realizando labores en un tejado cuando, en circunstancias que aún son materia de verificación, sufrió una caída que le ocasionó la muerte. La noticia, que llegó de manera repentina hasta su territorio, generó consternación inmediata entre familiares, amigos y miembros de la comunidad indígena, quienes aún asimilan la magnitud de la pérdida.
Consternación
Quienes lo conocieron lo describen como un hombre comprometido con su pueblo, con una vocación de servicio marcada y una participación activa en los procesos organizativos del resguardo. Su rol como cabildante lo llevó a trabajar de cerca con las necesidades de su comunidad, impulsando iniciativas orientadas al fortalecimiento cultural, la defensa del territorio y el bienestar colectivo.
Su partida, lejos de su tierra y en medio de circunstancias adversas, ha intensificado el dolor de sus seres queridos. Para muchas familias del sur del país, migrar representa una oportunidad de mejorar sus condiciones de vida; sin embargo, también implica riesgos y sacrificios que, en este caso, terminaron en tragedia.
Repatriación
Actualmente, sus restos permanecen en la morgue de Badajoz, donde se adelantan los procedimientos legales correspondientes. La familia enfrenta ahora no solo el duelo, sino también los complejos trámites de repatriación, un proceso que suele ser costoso y emocionalmente desgastante. Por ello, desde distintos sectores de la comunidad se han elevado llamados de solidaridad para acompañar a sus allegados en este difícil momento.
El Resguardo Indígena de San Juan ha expresado públicamente su profundo dolor y ha resaltado el legado de Benito Cortés como un líder que dedicó su vida al servicio de su gente. En sus palabras, no solo se pierde a un comunero, sino a un guía, a un hombre que creyó en el trabajo colectivo y en la importancia de preservar las raíces culturales de su pueblo.
En Ipiales, la noticia ha tocado fibras profundas. La comunidad se ha unido en torno al recuerdo de Cortés, evocando su carácter, su compromiso y su disposición permanente para ayudar a los demás. Se espera que, una vez se logre la repatriación, se le rinda un homenaje acorde a su trayectoria y al impacto que tuvo en su territorio.
Mientras tanto, el dolor se mezcla con la memoria. En cada palabra de quienes lo conocieron, en cada gesto de solidaridad, permanece viva la huella de un líder que, aunque partió lejos de casa, seguirá siendo parte fundamental de la historia y el corazón de su comunidad.




