Dólar en mínimos de casi cinco años: la TRM de este jueves estuvo en $3.655

El dólar en Colombia volvió a ubicarse en niveles que no se veían desde 2021, con una Tasa Representativa del Mercado (TRM) cercana a los $3.655 y mínimos intradía alrededor de $3.610. En lo que va de 2026, el peso colombiano acumula una revaluación cercana al 4%, posicionándose como una de las monedas más apreciadas de la región. Más allá del dato puntual, el foco del debate está en entender qué fuerzas están detrás de esta caída y si es sostenible en el tiempo.

La explicación que predomina entre analistas es la de un “choque de oferta” de dólares, es decir, una entrada concentrada y acelerada de divisas que presiona a la baja la tasa de cambio sin que necesariamente exista una mejora estructural equivalente en los fundamentos de la economía. Se trata, según esta lectura, de flujos extraordinarios que se concentran en pocas semanas y alteran el mercado cambiario.

El primer factor clave es la emisión récord de deuda externa del Gobierno colombiano, que alcanzó los US$4.950 millones en bonos globales, la mayor colocación de su historia. La operación tuvo una fuerte demanda internacional, con órdenes por más de US$23.200 millones y un cupón promedio ponderado de 5,93%. Para el mercado cambiario, lo relevante no es solo el éxito de la colocación, sino la velocidad con la que esos dólares ingresan y se convierten a pesos, ya que una monetización rápida incrementa la oferta de divisas y contribuye de forma directa a la revaluación del peso.

El segundo motor identificado es la expectativa de repatriación de inversiones externas de los fondos privados de pensiones. Aunque desde el Gobierno se ha insistido en que cualquier retorno de recursos se hará de manera gradual y orientada a inversiones de largo plazo, el mercado parece estar anticipándose a ese escenario. Esa expectativa, aun antes de materializarse plenamente, puede generar movimientos especulativos y reforzar la presión bajista sobre el dólar.

A estos factores se suma un tercer elemento relevante: el diferencial de tasas de interés entre Colombia y Estados Unidos. Con rendimientos en pesos todavía atractivos frente a los activos en dólares, se reactiva el llamado carry trade: inversionistas traen dólares, los convierten a pesos y los colocan en instrumentos financieros locales buscando mayores retornos. Este flujo financiero, señalado por firmas como Bloomberg, refuerza el peso fuerte junto con el impacto de las emisiones de deuda.

La revaluación tiene ganadores y perdedores. Entre los más afectados están los exportadores, especialmente sectores como el café y las flores, cuyos ingresos en pesos disminuyen cuando el dólar cae. También sienten el impacto los hogares que dependen de remesas del exterior. No obstante, parte de ese efecto se compensa porque muchos exportadores utilizan insumos importados, cuyos costos bajan con un dólar más barato.

Del lado de los beneficiados aparecen los importadores de bienes e insumos, empresas con obligaciones en dólares y consumidores que adquieren productos o servicios dolarizados, como tecnología, maquinaria, repuestos y viajes. Para estos actores, un peso fuerte reduce costos y mejora márgenes o poder de compra.

Este movimiento cambiario se da en un contexto macroeconómico que el Gobierno presenta como favorable. En 2025, el índice MSCI Colcap superó por primera vez los 2.000 puntos y acumuló una valorización cercana al 45%, reflejando un mejor desempeño de las empresas listadas en la Bolsa de Valores de Colombia. La inflación cerró el año en 5,10%, mostrando una tendencia de moderación asociada a menores presiones en arriendos, servicios y alimentos, según el DANE.

En términos de actividad económica, el PIB creció 3,6% en el tercer trimestre de 2025, el mejor resultado desde 2022. El sector agropecuario también mostró un buen desempeño, con un crecimiento de 2,4% en ese trimestre y un acumulado de 4,1% entre enero y septiembre, impulsado principalmente por el café y la acuicultura. En el frente externo, las exportaciones no mineras crecieron 21,7% en el primer semestre de 2025, con un destacado aporte del sector agropecuario, que además se consolidó como una importante fuente de empleo.

Un dato simbólico refuerza ese panorama: la producción cafetera cerró el ciclo con 14,8 millones de sacos, el mayor nivel desde 1996, acompañado de exportaciones en expansión. Todo este conjunto de indicadores sugiere que la discusión sobre el dólar no puede reducirse solo a una caída del precio, sino que debe leerse en interacción con el crecimiento económico, la inflación moderada, el buen desempeño bursátil y el empuje de sectores clave como el agro y las exportaciones no mineras.

En síntesis, la fuerte revaluación del peso parece explicarse más por flujos financieros concentrados y expectativas de corto plazo que por un cambio estructural profundo, aunque ocurre en un entorno macroeconómico más sólido que en años anteriores. La gran incógnita sigue siendo cuánto de este movimiento es transitorio y cuánto puede sostenerse en el tiempo.

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