¿Divorciado por lo civil, pero aún casado por la Iglesia? Esto es lo que debe saber

Aunque una pareja haya firmado el divorcio ante las autoridades civiles, ese trámite no implica automáticamente el fin del matrimonio religioso. En el caso de la Iglesia católica, ambos procesos son independientes y tienen efectos diferentes.

El divorcio civil pone fin al vínculo legal reconocido por el Estado, lo que permite a las personas reorganizar aspectos como la división de bienes, la custodia de los hijos y la posibilidad de contraer un nuevo matrimonio por lo civil. Sin embargo, para la Iglesia católica el matrimonio sacramental continúa vigente mientras no exista una declaración de nulidad emitida por un tribunal eclesiástico.

La nulidad matrimonial no equivale a un divorcio religioso. Se trata de un procedimiento mediante el cual la Iglesia determina si, al momento de celebrarse el matrimonio, existía alguna causa que impidiera que el vínculo fuera válido desde el inicio, como la falta de consentimiento libre, incapacidad para asumir los compromisos matrimoniales u otras circunstancias contempladas por el derecho canónico.

En caso de que no se obtenga una declaración de nulidad, la persona seguirá siendo considerada casada ante la Iglesia, aunque legalmente esté divorciada. Esto significa que no podrá celebrar un nuevo matrimonio católico mientras el vínculo sacramental permanezca vigente.

Especialistas en derecho canónico recuerdan que quienes deseen regular su situación ante la Iglesia deben acudir al tribunal eclesiástico correspondiente para conocer los requisitos y el procedimiento aplicable a su caso.

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