El Gobierno nacional, a través de la Dirección de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito(DSCI), anunció que durante el mes de septiembre se realizarán nuevas jornadas de inscripción al Programa RenHacemos, una estrategia voluntaria de sustitución de cultivos de uso ilícito que impulsa la transición hacia economías lícitas, sostenibles y generadoras de paz.
Tras la participación masiva en las primeras jornadas, la Dirección de Sustitución abre nuevos cupos para quienes tengan más de una hectárea y deseen sumarse al programa.
Estas jornadas se desarrollarán en el Catatumbo (Norte de Santander), particularmente en los municipios de Tibú y Sardinata, entre el 6 y 12 de septiembre, en espacios comunitarios como el salón comunal del KM 28 en Tibú y la Cancha Chavelita en Las Mercedes y el Hogar Campesino en La Victoria (Sardinata).
Cada familia inscrita accederá a apoyos para sustitución de ingresos por valor de $1’280.000 mensuales durante 12 meses, proyectos productivos entre 15 y 20 millones, dependiendo las líneas productivas y asistencia técnica. Son pasos firmes hacia la legalidad y la construcción de paz en la región.
En Argelia (Cauca), las próximas socializaciones se realizarán el 5 de septiembre en la vereda Cristales Altos y el 9 de septiembre en Puerto Rico, con el propósito de continuar ampliando la cobertura y acompañar la transición económica de este territorio.
RenHacemos en Nariño
En Nariño, el programa inicia inscripciones en la región de Abades, comenzando por Samaniego, y el municipio de Tumaco, con asambleas de socialización e inscripciones en los consejos comunitarios Unión del Río Rosario del 6 al 8 de septiembre y El Recuerdo de Nuestros Ancestros del Río Mejicano del 7 al 10 de septiembre.
Estas jornadas buscan garantizar la participación activa de las comunidades étnicas en la construcción de alternativas productivas acordes con sus territorios y su cultura. Cada inscripción representa una familia que decide dejar atrás la economía ilícita para sembrar esperanza, legalidad y dignidad.
Con RenHacemos, las comunidades no solo acceden a ingresos de transición y proyectos productivos, sino que también participan en procesos de fortalecimiento comunitario, asistencia técnica y acompañamiento permanente.
La DSCI reafirma así su compromiso con la Paz Total, construida de la mano de las comunidades y con hechos concretos que transforman vidas y territorios.




