El gobierno de Dinamarca anunció nuevas medidas para reducir el uso de antibióticos en la industria porcina, una decisión que busca combatir la resistencia bacteriana y fortalecer la salud pública. Las autoridades reducirán en un 20 % los límites permitidos de estos medicamentos en lechones destetados y cerdos de engorde, dentro de un plan nacional que pretende disminuir el consumo total de antibióticos antes de 2027.
La medida forma parte del sistema conocido como “Tarjeta Amarilla”, implementado desde 2010 para vigilar a las granjas con altos niveles de uso de antimicrobianos. Bajo este esquema, las explotaciones que superen los límites establecidos reciben advertencias oficiales y pueden enfrentar inspecciones, restricciones y sanciones si no reducen el consumo.
Dinamarca es considerada uno de los países con menor utilización de antibióticos veterinarios en Europa. Desde hace décadas ha aplicado políticas para disminuir el uso de medicamentos considerados críticos para la medicina humana, incluyendo restricciones a ciertos antibióticos y la prohibición de promotores de crecimiento en animales.
Expertos en salud animal señalan que el uso excesivo de antibióticos en la ganadería puede favorecer la aparición de bacterias resistentes, capaces de afectar tanto a animales como a personas. Por ello, varios países europeos han impulsado programas para mejorar la bioseguridad, la higiene y las condiciones de crianza, reduciendo así la necesidad de tratamientos médicos frecuentes.



