Dinamarca abandona el método de “dejar llorar” en la crianza infantil

Dinamarca dio un paso histórico en materia de bienestar infantil al abandonar oficialmente el método de crianza conocido como “dejar llorar”. La decisión llegó después de un estudio a nivel nacional que reveló que esta práctica seguía enseñándose en la mayoría de los municipios del país, a pesar de la creciente evidencia científica que advierte sobre sus riesgos para el desarrollo neurológico temprano.

Un pronunciamiento sin precedentes desde la psicología

Más de 700 psicólogos daneses firmaron un pronunciamiento conjunto solicitando la eliminación inmediata de este enfoque. En el documento, los especialistas subrayaron que el llanto prolongado sin consuelo eleva los niveles de cortisol, la principal hormona del estrés, y afecta la forma en que el cerebro del bebé construye los circuitos responsables de la regulación emocional y la respuesta al estrés.

Este consenso profesional marcó un punto de inflexión en las políticas de crianza del país.

El impacto del llanto sin respuesta en el cerebro infantil

Los investigadores señalan que cuando los bebés lloran solos, sus señales fisiológicas de estrés aumentan de forma abrupta. En ausencia de una respuesta del cuidador, el cerebro comienza a organizarse desde la autoprotección, en lugar de hacerlo desde la confianza y la seguridad.

Estos patrones tempranos no desaparecen con el tiempo. Por el contrario, influyen en el estilo de apego, la estabilidad emocional y, más adelante, en los procesos de aprendizaje y manejo del estrés.

Regulación emocional: un proceso que se aprende acompañado

Décadas de investigaciones en neurociencia coinciden en un punto clave: los bebés no nacen con la capacidad de autorregularse. Dependen de la regulación externa del adulto para desarrollar circuitos cerebrales saludables.

Responder al llanto con consuelo ayuda a estabilizar el ritmo cardíaco, la respiración y el procesamiento emocional. Es este proceso repetido el que construye resiliencia emocional a largo plazo, no el aislamiento ni la supuesta “fortaleza” temprana.

Un contraste con otras regiones del mundo

A pesar de la evidencia, el enfoque de “dejar llorar” sigue recomendándose en algunas regiones de Estados Unidos, España, México y gran parte de Latinoamérica. En estos contextos persisten modelos obsoletos que promueven una idea de independencia infantil temprana que no se sostiene desde la ciencia actual.

Los expertos son claros: los bebés no aprenden a autorregularse siendo ignorados. Aprenden a hacerlo cuando sus señales son atendidas de manera consistente.

Una conversación global sobre bienestar infantil

La decisión de Dinamarca abre una conversación necesaria a nivel global sobre cómo se construye realmente la salud mental desde los primeros años de vida. Responder al llanto de un bebé no es debilidad ni sobreprotección; es una inversión en desarrollo neurológico, emocional y social.

¿Es más duro para los adultos? Sin duda. Muchos padres lo viven con cansancio y frustración. Pero cada vez más familias eligen asumir ese esfuerzo de forma consciente, entendiendo que el precio que se paga hoy puede traducirse en un mayor bienestar mañana.

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