Se cumple una década desde que Atlético Nacional levantó la Copa Libertadores de 2016, la última gran conquista del fútbol colombiano a nivel de clubes. Aquella noche del 27 de julio en el estadio Atanasio Girardot quedó marcada como uno de los momentos más importantes del balompié nacional, pero también como el inicio de un prolongado periodo de frustraciones en los torneos organizados por la Conmebol.
El conjunto antioqueño, dirigido entonces por Reinaldo Rueda y con figuras como Miguel Ángel Borja, consolidó un proyecto deportivo que dominó tanto en Colombia como en Sudamérica. Sin embargo, ningún club del país ha logrado acercarse nuevamente a una final de la Copa Libertadores, dejando en evidencia el retroceso competitivo frente a otras ligas del continente.
Las cifras reflejan esa realidad. En las últimas nueve participaciones de equipos colombianos en el certamen continental, cinco campañas consecutivas terminaron con eliminaciones en la fase de grupos, un registro que evidencia las dificultades para competir frente a clubes de Brasil, Argentina y otras ligas que han fortalecido sus estructuras deportivas y económicas.
Especialistas coinciden en que el problema va más allá de los resultados. La falta de continuidad en los procesos, la venta temprana de jugadores, la escasa planificación a largo plazo y las diferencias presupuestales con los principales clubes del continente han limitado las aspiraciones internacionales del fútbol colombiano. Mientras tanto, los equipos brasileños y argentinos han consolidado proyectos sólidos que les permiten dominar las competencias de la Conmebol.
El recuerdo del título de Nacional continúa siendo motivo de orgullo para la afición verdolaga y para el fútbol colombiano. A diez años de aquella conquista, exintegrantes de ese plantel han recordado la importancia de mantener una mentalidad competitiva y de construir procesos duraderos para volver a luchar por la «Gloria Eterna».
Mientras el aniversario revive una de las páginas más brillantes del deporte nacional, también invita a reflexionar sobre los desafíos que enfrenta el fútbol colombiano para recuperar protagonismo internacional. Una década después de la última Libertadores conseguida por un club del país, la asignatura pendiente sigue siendo transformar las lecciones del pasado en un proyecto que permita volver a competir por el máximo trofeo de Sudamérica.




