Cada 4 de abril, el mundo se une para conmemorar el Día Mundial de los Animales Callejeros, una jornada que busca visibilizar la realidad de millones de perros y gatos que viven en abandono. La efeméride recuerda que la falta de un hogar no es una elección de los animales, sino consecuencia de la tenencia irresponsable y de la ausencia de políticas públicas efectivas.
La situación global y local
Se estima que cientos de millones de animales sobreviven en las calles, expuestos a enfermedades, hambre, accidentes y maltrato. En Colombia, la problemática es especialmente visible en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, donde miles de perros y gatos deambulan en busca de alimento. Según datos de la Secretaría de Salud de Bogotá, cada año se rescatan más de 20.000 animales en situación de calle, aunque la cifra real es mucho mayor.
Acciones en Colombia
Durante esta jornada, organizaciones protectoras y refugios intensifican campañas de esterilización masiva, vacunación y desparasitación. En Bogotá, el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal promueve jornadas gratuitas para reducir la sobrepoblación. En Medellín, la Alcaldía impulsa programas de adopción responsable y educación comunitaria. Además, colectivos ciudadanos organizan ferias de adopción y actividades pedagógicas en colegios para fomentar el respeto hacia los animales.
Más allá de la asistencia inmediata
Los expertos insisten en que alimentar a los animales de la calle no es suficiente. La verdadera solución pasa por fortalecer la cultura de la adopción responsable, garantizar políticas públicas de control poblacional y sancionar el abandono. En Colombia, la Ley 1774 de 2016 reconoció a los animales como “seres sintientes”, lo que abrió el camino para exigir mayor protección legal. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para que esta normativa se traduzca en cambios reales en las calles.
Un símbolo de empatía
El Día Mundial de los Animales Callejeros invita a reflexionar sobre la convivencia humana y la necesidad de construir una sociedad más compasiva. Cada adopción responsable, cada jornada de esterilización y cada acto de respeto hacia los animales son pasos concretos para transformar su realidad.




