Hoy el mundo conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha proclamada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de visibilizar la importancia del bienestar emocional y psicológico en la vida de las personas. Bajo el lema “Salud mental en un mundo cambiante”, esta jornada invita a reflexionar sobre cómo los desafíos actuales —la sobrecarga informativa, el estrés cotidiano, la soledad y la incertidumbre— impactan directamente la estabilidad emocional de millones de personas.
En Colombia, las autoridades sanitarias han fortalecido las estrategias de promoción de la salud mental mediante programas de atención psicológica gratuita, campañas de prevención del suicidio y espacios comunitarios de escucha activa. Estas acciones buscan acercar la atención emocional a poblaciones vulnerables y romper el estigma que históricamente ha rodeado a los trastornos mentales.
“Hablar de salud mental ya no debe ser un tabú; reconocer las emociones y buscar ayuda es un acto de valentía y autocuidado”, expresó Laura Gómez, psicóloga clínica y voluntaria de un programa comunitario de acompañamiento emocional.
De acuerdo con cifras recientes de la OMS, más de 970 millones de personas en el mundo viven con algún trastorno mental, siendo la depresión y la ansiedad los más frecuentes. En América Latina, uno de cada cuatro jóvenes ha experimentado síntomas de ansiedad o depresión en el último año, una tendencia que ha crecido con los cambios tecnológicos y sociales de la última década.
Diversas organizaciones, colegios y universidades realizan hoy ferias de bienestar, caminatas conscientes, espacios de meditación y talleres de manejo del estrés. Estas actividades buscan generar conciencia sobre la prevención, promover estilos de vida saludables y garantizar que el acceso a la salud mental sea un derecho y no un privilegio.
El llamado de esta conmemoración es claro: no hay salud sin salud mental. El cuidado de la mente debe asumirse como una prioridad colectiva que involucra a las familias, comunidades, instituciones educativas, gobiernos y sectores productivos.
“Cuidar la mente es cuidar la vida. En un mundo acelerado, detenerse a escuchar, sentir y acompañar también es un acto de transformación social”, concluyó la OMS en su mensaje oficial.


