Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, establecido por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, IASP, y respaldado por la OMS, con el objetivo de disminuir el estigma y fomentar una cultura de apoyo oportuno.
«El suicidio es un importante problema de salud pública que sigue rodeado de estigma, mitos y tabúes»
Diego Vargas, médico psiquiatra, de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, afirmó «en pleno 2026, el estigma sigue siendo la principal barrera de acceso, el estigma relacionado por el temor que tienen las personas a ser juzgados»
Agregó que al ser señalados, a que quizás los tilden de locos o de enfermos por pedir ayuda, por consultar a un psiquiatra, a un psicólogo, por alguna problemática relacionada que impacte su salud mental.
«Si en este momento tuviéramos 10 personas que estuvieran necesitando solicitar ayuda, 7 no lo harían a raíz del estigma, entonces, todavía sigue siendo difícil hablar acerca de estos temas en los diferentes escenarios»
Suicidio: hablar sin miedo
El acompañamiento de la familia, amigos y profesionales reduce el aislamiento, ofrece un espacio seguro para hablar sin miedo y ayuda a encontrar esperanza en momentos de crisis profunda.
Martín Javier Martínez, CEO de Aspen Clúster Andino, señala que resulta necesario conversar sobre los retos de salud mental para preservar la vida y ofrecer bienestar a quienes nos rodean.
Desde la familia, las aulas y los entornos laborales debemos estar abiertos a ofrecer apoyo a quienes sufren un trastorno de este tipo y evitar así las impactantes cifras de crecimiento del suicidio.
La geografía del suicidio en Colombia:
Amazonas, Guainía y el Eje Cafetero (Risaralda, Caldas y Quindío) sostienen las tasas de mortalidad por suicidio más altas del país, muy por encima del promedio nacional, afirma Claudia Zapata Ángel, médica psiquiatra, especialista en Terapia Cognitiva.
«Quien, a su vez, hace un llamado a identificar las señales de alerta, pues la mayoría de las personas en riesgo no anuncian su sufrimiento con un mensaje claro; lo comunican con cambios de conducta que el entorno cercano puede reconocer».
La experta asegura que «alteraciones repentinas en el sueño o el apetito, abandono del cuidado personal, desconexión de actividades sociales que antes disfrutaba, irritabilidad nueva o aumento del consumo de alcohol y sustancias son signos de alarma de que está pasando algo».
Prevención de suicidio: Buscar ayuda
Los profesionales hablan de que las personas pueden haboar de sentir una carga, despedirse sin motivo aparente, regalar objetos de valor, aislarse de forma progresiva y, paradójicamente, una calma repentina después de una depresión profunda estan son señales de alerta.
«Muchas veces es la señal de que la persona ya tomó una decisión. Por esto, preguntar directamente si alguien ha pensado en quitarse la vida no siembra la idea, sino que abre la puerta a que la persona busque ayuda antes de que sea tarde»
El médico Diego Vargas hace énfasis en que «dejar avanzar la sintomatología puede llevar a que una persona considere que la única salida es terminar con su vida, al creer que ya no existe ninguna otra opción para manejar lo que está atravesando.
«Siempre instamos y motivamos a las personas a consultar, pedir ayuda y hablar abiertamente sobre lo que les está sucediendo»
En Septiembre Amarillo: rompe el silencio, abraza la vida
En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, Aspen lanza su campaña Ni los héroes luchan solos con el objetivo de promover conversaciones sobre salud mental, contribuir a derribar el estigma asociado a la depresión y fortalecer la importancia de las redes de apoyo, recordando que pedir ayuda también es un acto de valentía.
Desde Aspen nos comprometemos a que esta conversación trascienda el mes de septiembre a través de la promoción de canales de comunicación que favorezcan el cuidado de la salud mental y disminuyan el estigma, declara Martín Javier Martínez, CEO de Aspen Clúster Andino.
¿Por qué pedir ayuda sigue siendo uno de los actos más valientes?:
Pedir ayuda está relacionado precisamente con la capacidad y la oportunidad que llega a tener una persona para reconocer que, en determinado momento, no se siente bien; que necesita ser escuchada, que necesita ser guiada y que, en ese instante, está atravesando una situación difícil que requiere atención.
Por lo tanto, en ese momento, también resulta fundamental que quien recibe ese mensaje ofrezca una escucha activa, respetuosa y de apoyo, libre de juicios, donde la conversación se convierta en un entorno sanador para quien pide ayuda.
Todo esto convierte el acto de pedir apoyo en un gesto de valentía y no en una muestra de debilidad, indica el presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría.
Las redes de apoyo son el factor protector más consistente que tiene la evidencia científica sobre suicidio. Sentirse acompañado no es un gesto simbólico, esto reduce de forma medible el riesgo de ideación, de intento y de muerte por suicidio, concluye Zapata Ángel.
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