El segundo miércoles de abril se celebra el Día Internacional del Rosa. Aunque el nombre remite a un color delicado, la jornada busca algo más: alzar la voz contra el acoso escolar, la homofobia y la transfobia.
El origen en Canadá
La historia comenzó en 2007 en Nueva Escocia, Canadá. Dos estudiantes, David Shepherd y Travis Price, vieron cómo un compañero era acosado por usar una camiseta rosa. Al día siguiente, decidieron que toda la escuela vistiera ese color en señal de apoyo. Ese gesto sencillo se transformó en un movimiento global.
Un símbolo que creció
El Canadian Centre for Gender and Sexual Diversity tomó la iniciativa y convirtió la fecha en una jornada internacional. Hoy, millones de personas en más de cien países participan. Se organizan charlas, campañas digitales y actividades comunitarias. Las redes sociales se llenan de mensajes y fotos con prendas rosadas, reforzando la idea de que la diversidad merece respeto.
Colombia y la lucha contra el acoso
En Colombia, la efeméride también tiene fuerza. Colegios y universidades realizan talleres para sensibilizar sobre la discriminación. En Bogotá y Medellín, colectivos juveniles promueven marchas simbólicas y encuentros culturales. Estas acciones buscan crear ambientes seguros y recordar que el respeto es la base de la convivencia.
Un llamado a la acción
El Día Internacional del Rosa no es solo una fecha en el calendario. Es un recordatorio de que el acoso y la discriminación dañan vidas. Vestir de rosa se convierte en un acto de resistencia y solidaridad. La invitación es clara: apoyar a quienes sufren, promover la inclusión y construir una sociedad más justa.




