Cada 24 de junio se celebra el Día Internacional del Maquillador, una efeméride que reconoce la labor de quienes realzan la belleza y transmiten emociones con su talento y creatividad. Esta fecha es mucho más que una conmemoración profesional: es un tributo al arte, la técnica y la historia detrás del maquillaje como forma de expresión cultural.

Un día para recordar a Bud Westmore
La elección del 24 de junio no es casual. Ese día, en 1973, falleció Bud Westmore, uno de los nombres más influyentes del maquillaje cinematográfico. Westmore participó en más de 450 producciones de Hollywood y fue director del departamento de maquillaje de los estudios Universal durante los años 30 y 40. Su trabajo en clásicos como El Jorobado de Notre Dame, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, y La Criatura del Lago Negro marcó un antes y un después en la industria.
Junto a su familia, los Westmore transformaron el maquillaje en arte. Rostros icónicos como Elizabeth Taylor y Farrah Fawcett pasaron por sus pinceles, dejando un legado estético que aún influye en el sector.
Una profesión que va más allá de lo estético
Aunque nació dentro del mundo del cine, hoy el maquillaje se extiende a múltiples áreas: moda, televisión, teatro, eventos y redes sociales. Pero su función no se limita a embellecer. Muchos maquilladores trabajan con víctimas de violencia, pacientes oncológicos o personas trans, usando su arte para restaurar autoestima y acompañar procesos personales.
El poder de transformar con color
En esta fecha, se honra a hombres y mujeres que, con sus brochas, iluminan rostros y potencian identidades. Porque maquillar no es solo aplicar productos: es una forma de cuidar, de comunicar, de empoderar.
