Cada 23 de febrero, desde 2003, se celebra el Día del Compromiso Internacional del Control del Mercurio, una fecha que recuerda la decisión unánime de los ministros de medio ambiente del mundo de preparar un tratado global y vinculante para regular el comercio y el impacto de este metal pesado.
El Convenio de Minamata
El origen de esta jornada está ligado al Convenio de Minamata sobre el Mercurio, adoptado en 2013 en Japón. Este tratado, impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), busca reducir emisiones y vertidos de mercurio, prohibir nuevas minas y eliminar gradualmente productos que lo contienen, como termómetros, amalgamas dentales, cosméticos y baterías.
El convenio cuenta con 35 artículos y cinco anexos que regulan todo el ciclo de vida del mercurio, desde su producción y comercialización hasta su disposición final como residuo. A la fecha, más de 120 países han firmado el acuerdo, lo que refleja un compromiso internacional creciente.
El desastre de Minamata
La tragedia que dio nombre al convenio ocurrió en la ciudad japonesa de Minamata, donde entre 1932 y 1968 se vertieron toneladas de mercurio a la bahía. El resultado fue devastador: cientos de personas desarrollaron un síndrome neurológico irreversible, con síntomas como pérdida de coordinación, alteraciones sensoriales y, en casos extremos, parálisis y muerte.
Este episodio marcó un antes y un después en la conciencia ambiental y evidenció la necesidad de un marco legal global.
Un metal de alto riesgo
El mercurio, identificado en la tabla periódica con el símbolo Hg, es el único metal líquido a temperatura ambiente. Se volatiliza con facilidad y sus vapores son invisibles, lo que lo convierte en un tóxico ambiental de gran impacto. Su acumulación en la cadena alimentaria, especialmente en peces y mariscos, es una de las principales vías de exposición humana.
Un compromiso que sigue vigente
En conclusión, el Día Internacional del Control del Mercurio recuerda que este metal, presente en procesos industriales y actividades mineras ilegales, sigue siendo una amenaza para la salud y los ecosistemas. La jornada busca reforzar la investigación, promover la prevención y garantizar que tragedias como la de Minamata no vuelvan a repetirse.




