En el marco del Día Internacional del Baño, una fecha que tiene como objetivo concientizar sobre la importancia de la higiene y el acceso a instalaciones adecuadas, un estudio regional de Savanta realizado por Scott revela que el 55% de los latinoamericanos prefiere evitar el uso de este espacio en casas ajenas debido a tabúes sociales.
Ante esta realidad, se hace un llamado a trabajar como sociedad para romper los mitos que aún se generan en torno a un espacio tan cotidiano, esencial y vital para la salud humana. Ir al baño es un llamado humano y no una decisión; sin embargo, la actitud mental que asumimos cuando esa necesidad se presenta sí es una elección individual, la cual debe traducirse en adoptar buenos hábitos.
Este lugar no debería ser motivo de vergüenza: se trata de un ambiente privado donde todas las personas tienen el derecho de sentirse cómodas, seguras y libres, ya sea en su propia casa, en un baño público o visitando a alguien más.
Para entender el trasfondo de esta problemática, la investigación de Savanta profundiza en que el 64% de las personas considera que ir al baño es un proceso corporal natural y que no debería ser un tema tabú.
Sin embargo, la evidencia también muestra que la incomodidad sigue muy presente en la cultura: el 49% afirma sentir vergüenza al hacer popó en baños públicos, mientras que el 44% se ha sentido incómodo en casa de sus amigos.
Estudio: «No se debería pasar más de 3 a 4 horas sin ir al baño«
Este pudor no se limita a los círculos sociales, sino que atraviesa distintos ámbitos de la vida diaria. El 26% de las personas se ha sentido avergonzada usando el baño de su trabajo para este fin, mientras que el 29% evita ir al baño de la oficina por vergüenza. Incluso en las relaciones más cercanas la presión persiste: el 43% se ha sentido de esta manera en casa de su pareja.
Más allá del impacto social, estas conductas de inhibición cobran mayor relevancia al analizar el riesgo directo que representan para la salud física.
Especialistas advierten que no se debería pasar más de 3 a 4 horas sin ir al baño. Por un lado, la retención prolongada de orina —aunque sea ocasional— debilita los músculos pélvicos y ensancha la vejiga, un hábito que a largo plazo favorece la formación de bacterias y minerales que derivan en infecciones urinarias, cálculos renales o incontinencia.
Por otro lado, aguantar popó genera graves consecuencias gastrointestinales: la prestigiosa institución médica Mayo Clinic confirma que “no ir al baño cuando se tiene ganas de defecar” puede contribuir al estreñimiento, debido a que este tránsito lento hace que el colon absorba más agua de las heces, dificultando su posterior evacuación.
Estos datos demuestran que escuchar y atender al organismo a tiempo es clave para prevenir complicaciones crónicas.
Día Internacional del Baño:
Conscientes de esta realidad y del rol del sector empresarial para transformarla, desde la vocería de Scott se destaca la importancia de actuar frente a estas barreras culturales: “Como expertos en brindar soluciones de higiene y salud para compañías, familias y personas, queremos concientizar a la población para que encuentren la comodidad y la seguridad necesarias de hablar sobre estos temas en este espacio.
Es momento de derribar los tabúes, normalizar la conversación y transformar el uso del baño en una experiencia que promueva la tranquilidad, el bienestar y la dignidad humana en cualquier lugar”.
Por todo lo anterior, en este Día Internacional del Baño el llamado es claro: hablar del baño sin vergüenza, diseñar espacios más higiénicos y accesibles, y reconocer que la privacidad, el confort y la libertad también son pilares fundamentales de la salud pública y la dignidad de las personas.



