Cada 24 de junio se celebra el Día Internacional de las Mujeres en la Diplomacia, una jornada impulsada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para promover la participación femenina en el ámbito diplomático, históricamente dominado por hombres. Esta efeméride busca visibilizar los aportes de las mujeres en la construcción de relaciones internacionales y fomentar una representación más equitativa en espacios de liderazgo global.

Origen y objetivo de la conmemoración
La ONU proclamó oficialmente esta fecha en junio de 2022, durante su 76.º período de sesiones. La primera celebración se llevó a cabo en 2023. Desde entonces, se invita a los Estados miembros, universidades, asociaciones diplomáticas y sociedad civil a sumarse con actividades que generen conciencia sobre la escasa participación femenina en decisiones de alto nivel.
Avances, pero también desafíos
A lo largo de la historia, mujeres como Minerva Bernardino y Madeleine Albright rompieron barreras y marcaron precedentes en la diplomacia mundial. No obstante, hoy las cifras muestran que la igualdad está lejos de alcanzarse. Persisten obstáculos como la discriminación, los estereotipos de género y la violencia política, que dificultan el acceso de mujeres a puestos estratégicos.
México y la Política Exterior Feminista
México se ha convertido en referente al adoptar una Política Exterior Feminista, basada en los principios de derechos humanos, género e interseccionalidad. Esta estrategia prioriza la paridad en sus representaciones diplomáticas, promueve la cooperación inclusiva y alinea su política internacional con sus compromisos de equidad.
Iniciativas como el gabinete paritario y el impulso de espacios como “Generación Igualdad” refuerzan este enfoque, posicionando a México como una voz activa en la agenda de derechos y diplomacia de género.
Más mujeres, más soluciones duraderas
La participación femenina no solo es un tema de representación: diversos estudios demuestran que los acuerdos de paz firmados con mujeres en la mesa tienen mayor probabilidad de perdurar. Por eso, la diplomacia con perspectiva de género es también una apuesta por la estabilidad global.
