Día de la alimentación

El pasado domingo 16 de octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación con el objetivo de mejorar los hábitos alimenticios y disminuir el hambre en el mundo.
Edgar Enríquez

Día de la alimentación

Edgar e..

El pasado domingo 16 de octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación con el objetivo de mejorar los hábitos alimenticios y disminuir el hambre en el mundo. Para este año el lema fue «No dejar a nadie atrás».

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), en el mundo 672 millones de adultos y 124 millones de menores de edad son obesos y 40 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso.

Los nutricionistas recomiendan que no se comercialicen alimentos que producen sobrepeso u obesidad, como los que contienen altos niveles de grasa y azúcar.  

Es común ver a la salida de los colegios a los estudiantes, sobre todo niños, comprando mecato, a pesar de habérsela pasado ingiriendo comida chatarra durante los recreos. Es por eso que cuando llegan a la casa ya no quieren comer.  

El problema también se extiende a los jóvenes universitarios, quienes por falta de tiempo para ir a sus casas a alimentarse bien consumen comida rápida en los puestos callejeros ubicados en inmediaciones de las instituciones donde estudian. 

Algunos de estos productos bloquean la absorción de calcio, que es indispensable para el fortalecimiento de los huesos y dientes. Los ácidos y la cafeína con los que están hechos pueden ocasionar pérdida de masa ósea, debilitan el cuerpo y favorecen la aparición de osteoporosis.  

 “Si se consumen en la noche pone a los niños alerta, disparados en la energía y esto puede producir alteraciones en el sueño”, dice la nutricionista Ángela María Céspedes.  

La cantidad de colorantes y preservantes que contienen este tipo de productos genera daños en el colon y a nivel gastrointestinal. Asimismo pueden ocasionar problemas en el sistema digestivo.  

 Además pueden aumentar el desarrollo de cálculos renales por el exceso de ácido fosfórico que contienen.

Si se consumen en exceso se van a presentar caries dentales. Pueden también provocar hipersensibilidad en los dientes a causa del azúcar y los ácidos.  

Es mejor que se alimente bien, coma frutas, cereales, jugos naturales, verduras, sobre todo los niños, quienes están en etapa de crecimiento. Esto se verá reflejado en un mejor rendimiento escolar y buen estado de salud.  

Por: Edgar Enríquez.

El pasado domingo 16 de octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación con el objetivo de mejorar los hábitos alimenticios y disminuir el hambre en el mundo. Para este año el lema fue «No dejar a nadie atrás».

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), en el mundo 672 millones de adultos y 124 millones de menores de edad son obesos y 40 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso.

Los nutricionistas recomiendan que no se comercialicen alimentos que producen sobrepeso u obesidad, como los que contienen altos niveles de grasa y azúcar. 

Es común ver a la salida de los colegios a los estudiantes, sobre todo niños, comprando mecato, a pesar de habérsela pasado ingiriendo comida chatarra durante los recreos. Es por eso que cuando llegan a la casa ya no quieren comer. 

El problema también se extiende a los jóvenes universitarios, quienes por falta de tiempo para ir a sus casas a alimentarse bien consumen comida rápida en los puestos callejeros ubicados en inmediaciones de las instituciones donde estudian. 

Algunos de estos productos bloquean la absorción de calcio, que es indispensable para el fortalecimiento de los huesos y dientes. Los ácidos y la cafeína con los que están hechos pueden ocasionar pérdida de masa ósea, debilitan el cuerpo y favorecen la aparición de osteoporosis. 

 “Si se consumen en la noche pone a los niños alerta, disparados en la energía y esto puede producir alteraciones en el sueño”, dice la nutricionista Ángela María Céspedes. 

La cantidad de colorantes y preservantes que contienen este tipo de productos genera daños en el colon y a nivel gastrointestinal. Asimismo pueden ocasionar problemas en el sistema digestivo. 

 Además pueden aumentar el desarrollo de cálculos renales por el exceso de ácido fosfórico que contienen.

Si se consumen en exceso se van a presentar caries dentales. Pueden también provocar hipersensibilidad en los dientes a causa del azúcar y los ácidos. 

Es mejor que se alimente bien, coma frutas, cereales, jugos naturales, verduras, sobre todo los niños, quienes están en etapa de crecimiento. Esto se verá reflejado en un mejor rendimiento escolar y buen estado de salud. 

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