Deyanira Palacios: la arquitecta que hace sentir bonito

Deyanira Palacios, arquitecta e interiorista, una artista del detalle que transforma cualquier espacio en un lugar cálido, vivo y profundamente humano.

Cuando Deyanira Palacios apaga el computador y deja de diseñar, no desaparece la creadora: simplemente cambia de escenario. Es mamá de una niña de siete años, esposa, viajera curiosa, amante de la música y de los momentos en que la naturaleza le baja el volumen a la mente. “Creo que sobrepienso mucho”, confiesa, mientras reconoce que el deporte y el autocuidado se han vuelto su refugio.

Pero hay algo que no puede apagar: su pasión por transformar espacios. “Se me mezcla la pasión con el trabajo”, confiesa. Y es cierto. Entra a la casa de un amigo y, casi sin pensarlo, ya está acomodando objetos para hacer que todo fluya mejor.

Arquitecta, máster en retail design e interiorista, Deyanira entiende el diseño como una forma de crear emociones. Sabe que un local hermoso no garantiza una buena experiencia, y que un producto espectacular puede perderse si el entorno no comunica. Por eso insiste en que el espacio es solo una de las “patas de la mesa”: la marca, el servicio y la forma en que se cuida la experiencia son igual de importantes.

Su taller, centrado en diseño interior, ha embellecido Pasto desde adentro. “Cuando me siento bien en el espacio que habito, mi relación con la ciudad cambia”, afirma. Para ella, lo esencial no es que se vea bonito, sino que se sienta bonito.

A sus 43 años, busca equilibrio: comerse el mundo, sí, pero con calma. Su misión ahora es diseñar paz, armonía y lugares donde las personas puedan reconocerse y sentirse en casa.

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