Bordeaux apuesta por la agricultura de precisión para anticiparse a una de las enfermedades más dañinas de la vid

Los viñedos franceses están incorporando nuevas herramientas tecnológicas para anticiparse a una de las enfermedades más problemáticas para la producción de uva: el mildiu de la vid. La combinación de cámaras multiespectrales e hiperespectrales, análisis computacional e inteligencia artificial está abriendo la posibilidad de identificar cambios en las plantas antes de que los síntomas sean evidentes para el ojo humano.

La investigación tiene una especial relevancia para zonas vitivinícolas como Burdeos, donde instituciones científicas francesas y equipos vinculados al sector de la vid han participado en estudios sobre la detección automatizada del mildiu y el seguimiento de sus síntomas. Investigaciones desarrolladas en Francia han utilizado tanto imágenes tomadas directamente en parcelas experimentales de la zona de Burdeos como tecnologías espectrales capaces de analizar alteraciones fisiológicas que preceden a la aparición clara de los daños visibles.

Sin embargo, es importante precisar el alcance de esta innovación: la evidencia científica disponible no significa que todos los viñedos de Burdeos estén actualmente operando de forma generalizada con un sistema comercial capaz de detectar automáticamente el mildiu invisible desde el aire. Lo que muestran los estudios es que la tecnología está demostrando un potencial real para convertir la detección temprana en una herramienta de agricultura de precisión, con aplicaciones que podrían extenderse mediante drones, vehículos agrícolas, robots y sistemas automatizados de monitoreo.

¿Qué es el mildiu y por qué representa un problema para los viñedos?

El mildiu de la vid está asociado al microorganismo Plasmopara viticola y es considerado una de las enfermedades más destructivas para este cultivo. Puede afectar las hojas y otras partes de la planta, comprometiendo su desarrollo y, dependiendo de la intensidad de la infección y del momento en que se produzca, perjudicar la producción y la calidad de la cosecha.

Uno de los principales problemas es que el monitoreo tradicional depende en gran medida de la inspección visual. Los trabajadores y especialistas deben recorrer las parcelas y buscar señales de la enfermedad, un proceso que puede requerir tiempo y experiencia. Cuando los síntomas ya son claramente visibles, la infección puede haber avanzado.

Además, la aparición del mildiu no es uniforme. Un análisis realizado con información de 266 sitios no tratados entre 2010 y 2017 en el suroeste de Francia, incluida la región de Burdeos, encontró una gran variabilidad entre años en la aparición de los primeros síntomas. La investigación también identificó una relación significativa entre las precipitaciones de primavera y el momento en que comienza a observarse la enfermedad.

Esta variabilidad hace especialmente atractiva la posibilidad de vigilar cada viñedo con mayor precisión, en lugar de depender exclusivamente de calendarios preventivos generales.

Ver más allá de lo que percibe el ojo humano

Aquí es donde entran en juego las imágenes multiespectrales e hiperespectrales.

Una cámara convencional registra principalmente la información visual que permite construir una imagen en colores visibles. Los sistemas multiespectrales e hiperespectrales, en cambio, pueden registrar información en diferentes bandas del espectro electromagnético, incluidas regiones relacionadas con el infrarrojo cercano.

Las plantas sanas y las plantas sometidas a una infección o a otro tipo de estrés pueden reflejar la luz de manera diferente. Esos cambios pueden estar relacionados con modificaciones fisiológicas que todavía no han producido una mancha claramente reconocible para una persona.

En términos sencillos, la tecnología busca detectar una especie de “huella espectral” de la enfermedad.

Posteriormente, los datos obtenidos pueden ser procesados mediante algoritmos de clasificación o modelos de inteligencia artificial. El objetivo es determinar qué zonas presentan características compatibles con una infección y generar mapas que indiquen dónde podría estar apareciendo el problema.

Un estudio francés logró detectar señales antes de los síntomas visibles

Una investigación publicada en 2022, con participación de científicos de instituciones francesas como INRAE, el Institut Français de la Vigne et du Vin y equipos vinculados a Burdeos, analizó el uso de imágenes hiperespectrales para detectar tempranamente el mildiu en hojas de vid.

El estudio siguió la evolución de la infección durante varios días después de la inoculación. Mediante un sistema de clasificación basado en aprendizaje automático, los investigadores lograron detectar la enfermedad a los dos días, mientras que los síntomas visuales claros aparecieron alrededor del cuarto día en las condiciones del experimento.

El sistema alcanzó resultados prometedores: la investigación reportó una precisión de prueba de 0,99 en su clasificación experimental y no generó falsos positivos en las hojas de control analizadas. Los autores también observaron que el área afectada identificada mediante el análisis espectral podía ser superior a la percibida mediante una evaluación visual convencional.

El resultado es significativo porque demuestra que una infección puede provocar modificaciones detectables mediante sensores antes de que una persona pueda identificar con claridad las señales tradicionales de la enfermedad.

No obstante, los propios investigadores señalaron que todavía se necesitan más estudios para trasladar este tipo de sistemas desde condiciones experimentales hacia aplicaciones más amplias y robustas directamente en el campo.

Burdeos, un laboratorio natural para la detección digital de enfermedades

La región de Burdeos ha sido escenario de diferentes investigaciones relacionadas con la vigilancia digital del mildiu.

En el Domaine de la Grande Ferrade, una instalación experimental pública de INRAE situada en el área de Burdeos, investigadores recopilaron imágenes de plantas de la variedad Merlot Noir para estudiar la detección de síntomas de mildiu directamente en condiciones de campo.

Las imágenes fueron obtenidas en parcelas sometidas a diferentes estrategias de protección vegetal y sirvieron para crear conjuntos de datos destinados al desarrollo de sistemas de reconocimiento automático. El objetivo era diferenciar los síntomas de la enfermedad de otros fenómenos que también pueden alterar el aspecto de las hojas, como heridas mecánicas, necrosis, quemaduras químicas o cambios provocados por deficiencias nutricionales e hídricas.

Esta diferenciación es uno de los grandes retos de la agricultura digital: no basta con detectar que una planta tiene un aspecto diferente. El sistema debe aprender a distinguir si esa alteración está relacionada realmente con el mildiu o con otro factor.

De las cámaras RGB a las imágenes multiespectrales y la inteligencia artificial

Los avances más recientes apuntan a la combinación de diferentes tipos de información.

Una investigación publicada en 2025 sobre detección temprana del mildiu en viñedos utilizó redes neuronales para localizar síntomas en imágenes obtenidas en condiciones de campo. El trabajo analizó seis arquitecturas y diferentes métodos para mejorar la capacidad del sistema de distinguir las zonas afectadas.

El modelo destacado en el estudio alcanzó una precisión del 86 % para clasificar áreas con y sin síntomas y un F1-score del 82 %, mostrando el potencial de modelos más ligeros para aplicaciones que podrían funcionar en tiempo real.

Más recientemente, una investigación publicada en 2026 combinó imágenes RGB con cinco bandas multiespectrales y modelos de inteligencia artificial para detectar mildiu y moho gris en hojas de vid. El estudio utilizó información espectral situada, entre otras regiones, en longitudes de onda de 460, 540, 640, 780 y 880 nanómetros.

Los investigadores concluyeron que la incorporación de información multiespectral e índices derivados mejoró el rendimiento de la segmentación, y señalaron que el enfoque podría ser compatible con aplicaciones de agricultura de precisión mediante vehículos aéreos no tripulados y robots terrestres.

Detectar antes para intervenir de forma más precisa

El interés por estas tecnologías no se limita a conseguir una detección más rápida. Su principal promesa está relacionada con la posibilidad de cambiar la forma en que se toman las decisiones dentro del viñedo.

Si un sistema puede identificar un foco de infección en una fase temprana y localizarlo con precisión, el productor podría concentrar la inspección y las medidas de control en las zonas que realmente requieren atención.

Esto podría contribuir a una agricultura más precisa y a evitar tratamientos generalizados que no siempre responden a las condiciones reales de cada parcela.

La importancia de ajustar las intervenciones a las condiciones locales ya ha sido señalada por investigaciones sobre el inicio del mildiu en Burdeos. El estudio realizado con datos de 266 sitios encontró que, dependiendo del año, la fecha de aparición de los síntomas podía variar considerablemente y que en determinados periodos una proporción importante de las parcelas continuaba sin síntomas.

Los autores concluyeron que las aplicaciones preventivas no siempre están justificadas de la misma manera y que los tratamientos deberían ajustarse a las condiciones regionales y, especialmente, a factores como las precipitaciones de primavera.

En ese contexto, las imágenes multiespectrales y la inteligencia artificial podrían aportar una nueva capa de información: no solo prever el riesgo a partir del clima, sino también observar directamente las respuestas fisiológicas de las plantas.

La carrera por detectar enfermedades antes de que sean visibles

El interés científico por este campo continúa creciendo. Un trabajo publicado en junio de 2026 analizó el uso de imágenes hiperespectrales en el rango visible e infrarrojo cercano para identificar cambios ópticos relacionados con el mildiu antes de la aparición de esporulación visible.

En ese experimento, no se observó esporulación a los 0,5 ni a los 1,5 días posteriores a la inoculación. Sin embargo, un clasificador entrenado con información espectral previa logró predecir posteriormente la aparición de esporulación con una precisión de 0,78 y un área bajo la curva ROC de 0,77.

Estos resultados refuerzan una idea que está ganando terreno en la agricultura de precisión: una planta puede mostrar señales medibles de una enfermedad antes de que la enfermedad pueda diagnosticarse fácilmente mediante una inspección visual convencional.

Los desafíos antes de una adopción masiva

A pesar de los resultados prometedores, todavía existen obstáculos importantes.

Las condiciones reales de un viñedo son mucho más complejas que un laboratorio. La iluminación cambia durante el día, las hojas pueden superponerse, existen diferentes variedades de uva y numerosos factores ambientales pueden modificar la apariencia y la respuesta espectral de las plantas.

También es necesario desarrollar equipos suficientemente resistentes, rápidos y económicamente accesibles para que estas tecnologías puedan utilizarse de forma habitual.

Otro desafío es evitar los falsos positivos y falsos negativos. Confundir una deficiencia nutricional o un daño ambiental con una infección podría llevar a decisiones equivocadas. Por esa razón, los sistemas deben entrenarse con grandes cantidades de información obtenida en condiciones reales y bajo escenarios variados.

Los investigadores también trabajan en la integración de diferentes fuentes de datos, combinando imágenes convencionales, información multiespectral, índices de vegetación, modelos de profundidad y algoritmos de inteligencia artificial.

Un posible cambio en la forma de proteger los viñedos

La tecnología todavía no sustituye por completo la experiencia de los viticultores, agrónomos y especialistas en sanidad vegetal. Pero los avances desarrollados en Francia y otros países muestran que los sensores pueden convertirse en una herramienta complementaria para vigilar grandes extensiones de cultivo.

El futuro podría incluir cámaras instaladas en tractores, robots que recorran automáticamente las filas de vides o drones capaces de construir mapas de riesgo para señalar dónde es necesario realizar una inspección detallada.

Para una región vitivinícola como Burdeos, donde el control de enfermedades es una cuestión central para la producción, la posibilidad de detectar el mildiu antes de que sus señales sean evidentes representa una oportunidad tecnológica importante.

La detección temprana de plagas en Francia, impulsada por imágenes multiespectrales, análisis hiperespectral e inteligencia artificial, apunta así hacia un modelo de agricultura en el que las decisiones puedan basarse cada vez más en información obtenida directamente de las plantas.

El objetivo final no es simplemente que una cámara vea más que una persona. Es ganar tiempo: identificar una amenaza cuando todavía está comenzando, localizarla con precisión y proporcionar a los productores información que les permita intervenir de una manera más específica.

Aunque todavía quedan desafíos técnicos antes de que estos sistemas se conviertan en una herramienta cotidiana en todos los viñedos, la evidencia científica ya demuestra que las alteraciones provocadas por el mildiu pueden dejar señales espectrales antes de que la enfermedad sea claramente visible. Y esa diferencia de apenas unos días podría convertirse, en determinadas condiciones, en una ventaja importante para proteger una cosecha.

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