La lucha contra el narcotráfico en el departamento de Nariño continúa dejando importantes resultados. En las últimas horas, tropas del Ejército Nacional lograron ubicar y destruir un gigantesco laboratorio clandestino destinado al procesamiento de clorhidrato de cocaína, en una operación que representa uno de los golpes más significativos contra las economías ilícitas en esta región del país durante las últimas semanas.
El operativo fue desarrollado por soldados del Batallón de Infantería Liviana N.° 9, unidad orgánica de la Vigésima Tercera Brigada, quienes adelantaban operaciones militares ofensivas en zona rural del municipio de El Rosario, al norte del departamento de Nariño.
La acción hace parte de la estrategia permanente de las Fuerzas Militares para afectar las fuentes de financiación de los grupos armados organizados que delinquen en el suroccidente colombiano y que encuentran en el narcotráfico su principal sustento económico.
Oculto entre la espesa vegetación
La operación se llevó a cabo en inmediaciones de la vereda La Esmeralda, un sector de difícil acceso y rodeado por una densa vegetación, condiciones que eran aprovechadas por las organizaciones ilegales para ocultar sus actividades criminales y evitar ser detectadas por las autoridades.
Gracias al trabajo coordinado de inteligencia militar y al desarrollo de operaciones de control territorial, los soldados lograron llegar hasta el lugar donde funcionaba el complejo para el procesamiento del alcaloide.
Según el reporte oficial, el laboratorio estaba cuidadosamente camuflado en medio del bosque y contaba con la infraestructura necesaria para producir grandes cantidades de cocaína destinadas, presuntamente, a las rutas del narcotráfico nacional e internacional.
Distribución
Durante la inspección realizada por las tropas, fueron encontradas dos estructuras clandestinas acondicionadas exclusivamente para la transformación de pasta base de coca en clorhidrato de cocaína.
En el sitio fueron incautados: 423 kilogramos de clorhidrato de cocaína, equivalentes a cerca de media tonelada del alcaloide. 764 galones de base de cocaína en solución, materia prima para continuar el procesamiento. 3.265 galones de insumos líquidos, entre ellos sustancias químicas altamente contaminantes utilizadas para la producción del estupefaciente.
Además, el complejo contaba con un sofisticado sistema de destilación, un sistema artesanal de secado, recipientes industriales, tanques de almacenamiento, motobombas, hornos, herramientas y demás elementos empleados para mantener una producción constante del narcótico. Las autoridades indicaron que la infraestructura evidenciaba un importante nivel de organización logística y una considerable capacidad de producción, lo que permitía abastecer las redes criminales dedicadas al tráfico de drogas.


