Desde diversos rincones del mundo, las compañeras venezolanas se unen en un cálido reconocimiento a las mujeres víctimas de conflicto y migrantes, en un gesto que resalta la resiliencia y el compromiso de quienes enfrentan desafíos día a día. En este contexto, se destaca el papel crucial que ha desempeñado la Defensoría del Pueblo, en colaboración con líderesas de diferentes municipios, emprendedoras pastusas y migrantes venezolanas, en un trabajo conjunto que ha fortalecido los lazos de solidaridad y apoyo mutuo.
«Las mujeres somos una sola voz, estamos apoyando al género femenino, latente, luchadoras, que cada día se levantan por llevar el sustento a sus hogares», expresó una de las participantes durante la actividad desarrollada en Pasto. Este encuentro no solo fue un espacio de reconocimiento, sino también de reflexión sobre los desafíos y las oportunidades que enfrentan las mujeres en situaciones de conflicto y migración.
Valentía y determinación
La jornada inició con un emotivo acto donde se honró la valentía y la determinación de las mujeres migrantes, quienes compartieron sus historias de superación y resistencia en medio de circunstancias adversas. Entre lágrimas y aplausos, se destacaron los esfuerzos de estas mujeres por reconstruir sus vidas y garantizar un futuro mejor para sus familias, a pesar de los obstáculos que han enfrentado en su camino.
Las líderesas de diferentes municipios y emprendedoras pastusas también hicieron eco de la importancia del trabajo conjunto en la defensa de los derechos de las mujeres. En un ambiente de sororidad y solidaridad, compartieron sus experiencias y conocimientos, enriqueciendo así el diálogo y fortaleciendo los lazos de colaboración entre las distintas comunidades.
Trabajo conjunto
La colaboración entre las mujeres migrantes y la Defensoría del Pueblo no solo ha sido un ejemplo de trabajo conjunto, sino también de la importancia de la solidaridad y la empatía en la construcción de un mundo más justo y equitativo. En un contexto marcado por la crisis humanitaria y los desafíos sociales, este reconocimiento es un recordatorio de la fuerza y la determinación de las mujeres para superar adversidades y construir un futuro digno para ellas y sus familias. En conclusión, el reconocimiento realizado por las mujeres migrantes a la labor de la Defensoría del Pueblo es un testimonio conmovedor de la importancia del trabajo conjunto y la solidaridad en la defensa de los derechos humanos y la construcción de una sociedad más inclusiva y justa para todas y todos. Esta experiencia inspiradora nos recuerda que, juntas, podemos superar cualquier obstáculo y construir un mundo donde todas las mujeres sean libres de vivir una vida digna y plena.

