El anuncio de que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha dado por finalizado el paro armado en el Chocó el 16 de noviembre marca un punto significativo en el contexto del conflicto armado en Colombia. Este tipo de medidas, como los paros armados, suelen generar tensiones y riesgos tanto para las comunidades locales como para las autoridades del país. Además, las declaraciones de la guerrilla a menudo revelan las razones detrás de tales decisiones, y pueden estar relacionadas con factores políticos, militares o de negociación. El comunicado emitido por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) sobre la finalización del paro armado en la subregión del río San Juan tiene varios elementos clave:
- Finalización del paro armado: El ELN informa que, a partir de las 6:00 de la mañana del 16 de noviembre de 2024, da por concluido el paro armado en esa región específica. Esto podría interpretarse como un intento de normalizar la situación, al menos en términos de las restricciones de movilidad impuestas por la guerrilla durante el paro.
- Advertencia sobre desplazamientos nocturnos: El ELN hace un llamado a los habitantes de las zonas más afectadas por el orden público a evitar los desplazamientos nocturnos, lo que sugiere que, aunque el paro haya terminado, la situación de seguridad aún es inestable. La guerrilla parece querer evitar confrontaciones durante la noche, cuando la visibilidad es limitada y las posibilidades de enfrentamientos con las autoridades o con otros grupos armados son mayores.
- Vigilancia y control de los ríos: El ELN subraya que sus «actividades continúan» en la vigilancia y el control de los ríos. Esto es significativo porque el control de los ríos en áreas como el Chocó, que es una región rica en recursos naturales pero también vulnerable a la violencia y al narcotráfico, es crucial para las actividades ilegales del grupo armado, como el contrabando, el transporte de drogas y la extorsión a comunidades locales. Esto también podría implicar una presencia militar del ELN en la zona, lo que afecta a las dinámicas locales de seguridad y economía.
Este tipo de mensajes es característico de los grupos guerrilleros en Colombia, que utilizan la comunicación directa con la población para enviar advertencias, establecer condiciones y, en algunos casos, negociar sus demandas. Aunque el paro armado haya terminado, es probable que la situación en el Chocó siga siendo volátil y que las comunidades continúen enfrentando riesgos relacionados con la violencia armada, el narcotráfico y el control territorial de actores ilegales.

