Científicos del proyecto Colossal Biosciences han dado un avance decisivo para revivir al dodo, el ave no voladora extinguida hace más de 300 años. Su plan consiste en cultivar células germinales primordiales de paloma (precursores de espermatozoides y óvulos) y usar gallinas genéticamente modificadas como portadoras para generar ejemplares que se parezcan al ave original.
Estas células se obtienen a partir de la paloma de Nicobar, considerada el pariente vivo más cercano al dodo, y se someterán a edición genética para replicar rasgos como la forma del cuerpo, la cabeza y otras características físicas del dodo.
El proyecto estima que en cinco a siete años podrían estar listos los primeros dodos para ser reintroducidos en hábitats seguros de Mauricio, siempre y cuando se asegure suficiente diversidad genética para que la población sea viable.
Algunos expertos resaltan que, si bien es un paso revolucionario en conservación y genética, todavía hay retos importantes: asegurar hábitats libres de especies invasoras, determinar si los nuevos ejemplares se comportarán igual que los originales y entender todas las implicaciones ecológicas de volver a introducir una especie extinta.

