En un operativo conjunto liderado por la Secretaría Distrital de Seguridad, la Policía Metropolitana de Bogotá y la Alcaldía Local de Santa Fe, fueron desmantelados tres “consultorios” de odontología que operaban en carretas sobre la Carrera Séptima y el sector de San Victorino, en pleno centro de la ciudad. Estos espacios improvisados ofrecían servicios como instalación de brackets y limpiezas dentales por precios irrisorios, a partir de $20.000, sin contar con medidas de higiene o habilitación profesional.
Lo que a simple vista parecía ser una opción económica para quienes no podían costear tratamientos formales, representaba un grave peligro para la salud de los usuarios. Los ‘operarios’ de estas carretillas no eran profesionales en la salud ni contaban con licencias, lo que derivaba en prácticas totalmente antitécnicas que vulneraban todas las normas sanitarias básicas. Entre los productos decomisados se encontraron cauchos para brackets, jeringas y otros materiales expuestos a la contaminación y reutilizados sin esterilización adecuada.
Voceros de la Policía y la Secretaría de Salud han advertido que someterse a este tipo de procedimientos incrementa notablemente el riesgo de infecciones graves, hepatitis, VIH, daños en tejido bucal y hasta la muerte, debido al uso de instrumentos contaminados y el manejo inadecuado de residuos biológicos. Las clínicas odontológicas deben cumplir estrictos protocolos de bioseguridad: desinfección, manejo profesional de residuos, uso exclusivo de material estéril y registro de cada paciente, parámetros totalmente ausentes en estas prácticas informales.
Expertos en salud pública explican que los procedimientos odontológicos realizados sin control sanitario pueden desencadenar complicaciones médicas severas: desde infecciones bacterianas y fúngicas, hasta reacciones alérgicas y complicaciones sistémicas, si se utilizan materiales de baja calidad o sustancias químicas peligrosas en condiciones ambientales inadecuadas. Además, la manipulación oral por personas sin conocimientos implica un riesgo directo de perforación, sangrado y propagación de enfermedades contagiosas.

