Desmantelan red de falsas encomiendas desde carceles en Bogotá

Las autoridades judiciales revelaron el 16 de marzo nuevos avances en la investigación contra una red dedicada a cometer extorsiones mediante la modalidad de falsas encomiendas. Este tipo de engaño consiste en hacer creer a las víctimas que recibirán paquetes enviados desde el exterior, para luego exigir pagos relacionados con supuestos trámites aduaneros. El caso ha encendido las alertas por la manera en que los delincuentes manipulan la información y generan presión para obtener dinero.

Según la Fiscalía General de la Nación, los señalados articuladores de esta estructura serían Víctor Alfonso Romero Díaz, Jefferson Andrés Rengifo Vargas y Miguel Andrés Torres Murcia. Cada uno habría cumplido funciones específicas dentro del esquema criminal. Las investigaciones también evidenciaron que varias de las llamadas extorsivas salían desde centros penitenciarios, donde personas privadas de la libertad contactaban a ciudadanos haciéndose pasar por funcionarios de aduanas o autoridades.

ENGAÑO SISTEMÁTICO

Uno de los casos más relevantes ocurrió el 17 de junio de 2025, cuando una víctima empezó a recibir mensajes sobre una supuesta encomienda enviada por una familiar desde Estados Unidos. Los delincuentes aseguraron que el paquete excedía el peso permitido y que requería un pago para cubrir impuestos y trámites. La historia resultó convincente y llevó al ciudadano a consignar 4 millones 752 mil pesos.

Tras recibir el dinero, los responsables intensificaron la presión. En una llamada posterior, un hombre afirmó ser integrante de la Policía y advirtió que el paquete contenía dólares y sustancias ilícitas. Bajo esta amenaza, exigió 90 millones de pesos para evitar un supuesto proceso judicial. Esta estrategia buscaba generar miedo y forzar nuevos pagos.

PROCESO JUDICIAL

Las autoridades lograron establecer los roles dentro de la red. Víctor Alfonso Romero Díaz habría participado en la recepción y retiro inmediato del dinero consignado por las víctimas, lo que facilitaba la rápida circulación de los recursos. Su papel resultaba clave para evitar el rastreo de las transacciones.

Por su parte, Jefferson Andrés Rengifo Vargas se encargaría de realizar transferencias a otros integrantes de la organización, mientras que Miguel Andrés Torres Murcia habría abierto cuentas bancarias para canalizar el dinero obtenido. Este funcionamiento permitía sostener la operación delictiva.

Los detenidos enfrentan cargos por concierto para delinquir con fines extorsivos y extorsión agravada. Las autoridades continúan con las investigaciones para identificar a más posibles implicados y evitar que este tipo de modalidad siga afectando a ciudadanos.

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