En un operativo conjunto de la Policía Fiscal y Aduanera, Invima, Fiscalía, Dian y la Secretaría de Salud de Bogotá, fue desmantelada una fábrica clandestina de medicamentos falsos en la localidad de Kennedy. Las autoridades encontraron más de 213.000 unidades listas para su distribución, lo que representa un grave riesgo para la salud pública por las condiciones antihigiénicas y la imitación de marcas comerciales.
Operativo
El golpe incluyó otro allanamiento en la localidad de Los Mártires, donde fueron incautadas cerca de seis toneladas de caramelos, dulces y gomas con fechas de vencimiento alteradas o apariencia de producción no autorizada. La mercancía decomisada tendría un valor aproximado de $6.000 millones, incluyendo maquinaria industrial y sustancias químicas utilizadas para la fabricación ilegal.
Según el teniente coronel Daniel Giovanni Lozano Rodríguez, director encargado de la Policía Fiscal y Aduanera, “cada golpe al contrabando es un golpe directo a las finanzas del crimen organizado”. En la bodega de Kennedy, los responsables habían preparado miles de analgésicos falsos para su venta en Bogotá, utilizando bultos, bolsas y canecas que simulaban materiales de construcción para ocultar la producción.
Imitación
El perito Ómar Barón explicó que los productos estaban en condiciones que podían afectar gravemente la salud: empaques que imitaban marcas originales, almacenamiento antihigiénico y manipulación incorrecta de los insumos. Las autoridades recomiendan desconfiar de precios demasiado bajos y adquirir medicamentos únicamente en establecimientos autorizados.
Organismos internacionales advierten sobre los riesgos de los medicamentos falsificados. La FDA de Estados Unidos señala que estos productos pueden contener ingredientes incorrectos, en dosis inadecuadas o sustancias dañinas, mientras que la Biblioteca Nacional de Medicina alerta que el consumo de medicamentos adulterados puede causar intoxicaciones, enfermedades no tratadas o incluso la muerte.
Este operativo evidencia la importancia de la vigilancia y la regulación estricta del mercado farmacéutico para proteger a la población de productos que, aunque aparenten ser legítimos, representan un grave peligro para la salud pública




