Un equipo internacional de investigadores logró crear el primer mapa global de las redes de hongos micorrícicos, consideradas por muchos expertos como el «sistema circulatorio oculto» del planeta. Estas estructuras subterráneas se extienden a través de los suelos de todo el mundo y forman asociaciones con más del 70 % de las plantas terrestres, ayudándolas a intercambiar agua, nutrientes y carbono. El estudio estima que esta red alcanza unos 110 billones de kilómetros y desempeña un papel fundamental en la fertilidad de los suelos, la producción de alimentos y la regulación del clima.
Los científicos destacaron que estos hongos transportan enormes cantidades de carbono hacia el suelo cada año, contribuyendo a reducir la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. Sin embargo, también advirtieron que prácticas como la agricultura intensiva, el uso excesivo de fertilizantes y la degradación de ecosistemas naturales amenazan esta infraestructura biológica invisible. El nuevo mapa permitirá identificar las zonas más importantes para su conservación y mejorar las estrategias globales de protección ambiental.




