La desaparición y crimen del judío en Bogotá ha generado conmoción tanto en Colombia como a nivel internacional. El caso, que involucra a un ciudadano estadounidense perteneciente a la comunidad judía ortodoxa, continúa rodeado de interrogantes que las autoridades intentan esclarecer en medio de múltiples pistas inconclusas.
Un viaje que terminó en tragedia
La víctima fue identificada como Nachum (o Nuchem) Israel Eber, un hombre de 51 años proveniente de Nueva York, quien llegó a Bogotá el 21 de abril de 2026 con fines turísticos. Esa misma noche fue visto por última vez saliendo de una vivienda en el norte de la ciudad, alrededor de las 9:08 p. m., según registros de cámaras de seguridad.
De acuerdo con las primeras versiones, el hombre habría salido a cumplir una cita, pero nunca regresó. Tras perderse todo contacto, su familia y miembros de la comunidad judía activaron una búsqueda que rápidamente involucró a las autoridades colombianas.
El hallazgo que estremeció a Bogotá
Días después, el caso dio un giro dramático. El 26 de abril fue hallado un cuerpo sin vida en la localidad de Bosa, al sur de Bogotá, dentro de un armario abandonado en vía pública.
El hallazgo, descrito por algunos medios como el “crimen del armario”, causó indignación y alarma, especialmente por las condiciones violentas en las que fue encontrado el cuerpo.
Aunque inicialmente hubo versiones sobre desmembramiento, las autoridades han manejado distintas hipótesis mientras avanzan los análisis forenses para esclarecer con precisión lo ocurrido.
Identificación y avances forenses
El Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó la identidad del ciudadano mediante análisis odontológicos proporcionados por su familia a través de la Embajada de Estados Unidos.
Desde el 22 de abril, la entidad ya había recibido el cuerpo y activado los protocolos técnico-científicos correspondientes, lo que permitió confirmar plenamente su identidad días después.
Las hipótesis: robo, engaño y crimen organizado
Entre las principales líneas de investigación, las autoridades manejan la hipótesis de que el hombre habría sido víctima de un grupo criminal, posiblemente en medio de un robo.
Sin embargo, aún hay múltiples “cabos sueltos” que dificultan reconstruir lo sucedido:
- La cita a la que habría asistido no ha sido identificada.
- No hay claridad sobre las personas con las que tuvo contacto antes de desaparecer.
- El traslado del cuerpo hasta Bosa sigue sin explicación.
- Las cámaras solo registran su salida, pero no su recorrido posterior.
Estos elementos mantienen abierta la investigación y evidencian que el caso apenas comienza a esclarecerse.
Presión de la comunidad internacional
La comunidad judía en Bogotá y en el exterior ha exigido celeridad en las investigaciones y justicia para la víctima. El caso ha trascendido fronteras, generando preocupación en Estados Unidos e Israel, especialmente por las circunstancias violentas del crimen.
Familiares y líderes comunitarios han insistido en que se identifique a los responsables y se esclarezcan las horas clave en las que el ciudadano desapareció.
Un caso que sigue sin respuestas
A pesar de los avances en la identificación, el caso de la desaparición y crimen del judío en Bogotá continúa lleno de interrogantes. La combinación de una cita desconocida, un hallazgo macabro y la ausencia de capturas mantiene en alerta a las autoridades.
Por ahora, el expediente sigue abierto y bajo investigación, mientras Bogotá observa con preocupación un crimen que ha puesto en evidencia los desafíos en materia de seguridad y esclarecimiento judicial.




