Desaceleración al cierre del año: la economía colombiana habría crecido 2,7 % en 2025

El menor dinamismo observado en el último trimestre del año explicaría este resultado, de acuerdo con el indicador NowCast de Bancolombia.

Según el indicador NowCast Bancolombia, el comportamiento de la economía durante el tercer trimestre de 2025 evidenció una pérdida de impulso frente al trimestre móvil terminado en noviembre, cuando el crecimiento se ubicaba en 3,5 %. Con base en estos datos, las estimaciones apuntan a que la economía colombiana habría registrado una expansión cercana al 2,7 % en el acumulado de todo 2025.

La proyección del crecimiento del PIB para el cuarto trimestre de 2025, calculada a partir de este indicador, resulta algo más optimista que la prevista por el consenso del mercado. “Nuestros cálculos señalan un crecimiento de 2,6 % en el cuarto trimestre de 2025, cifra que fue revisada a la baja desde 3,1 %”, señala el informe.

El reporte también indica que la serie ajustada por estacionalidad del índice NowCast no mostró variaciones frente al mes anterior. No obstante, el resultado es más favorable que la contracción registrada en noviembre (-0,8 %). En comparación con diciembre de 2024, se observa un crecimiento anual de 1,6 %, equivalente a la mitad del desempeño reportado en noviembre.

Desde una perspectiva sectorial, el cierre de 2025 presentó un panorama mixto. Actividades como agricultura, minería e industria mostraron una aceleración frente al mes previo. Por su parte, sectores como servicios públicos (energía), construcción, financiero, inmobiliario y administración pública continuaron creciendo, aunque a un ritmo más moderado. En contraste, el informe resalta una desaceleración significativa en recreación y comercio, mientras que el sector de comunicaciones registró un deterioro al contraerse por primera vez en el año.

El Banco de la República ha advertido que el elevado déficit fiscal acumulado en los últimos dos años podría presionar al alza los precios y dificultar los objetivos de reducción de la deuda pública. A esto se suma la caída de la actividad y de la inversión en los sectores minero y petrolero durante 2025, este último afectado por el descenso de los precios internacionales del crudo y el aumento de los impuestos a los hidrocarburos promovido por el gobierno de Gustavo Petro. La inflación, cuya tendencia a la baja parece haberse estancado, continúa siendo otro de los desafíos para la economía nacional.

Desde la llegada de Petro al poder en 2022, algunas voces han advertido sobre posibles impactos negativos en la economía. Si bien los resultados no han sido tan adversos como se anticipaba, los inversionistas se han mantenido cautelosos. Según la consultora Deloitte, en los últimos dos años la economía ha seguido una trayectoria “moderadamente positiva”.

Uno de los proyectos más controversiales del actual gobierno ha sido la reforma laboral, aprobada en junio de 2025 tras un prolongado debate en el Congreso que redujo de forma significativa el alcance inicial de la propuesta. La norma, que plantea mejoras salariales para trabajadores formales y mayores cargas para las empresas, lleva poco tiempo en vigencia, lo que dificulta medir sus efectos. Sus críticos sostienen que encarecerá el costo del empleo y no beneficiará a los trabajadores informales, que representan la mayoría. Para el Ejecutivo, en cambio, se trata de una reforma que “no solo protege al trabajador, sino que también fortalece el aparato productivo del país”, según afirmó el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino.

El rumbo económico de Colombia también estará marcado por el escenario político. En mayo, los colombianos acudirán a las urnas y el próximo presidente heredará el reto de reducir el déficit fiscal y equilibrar las finanzas públicas. El ajuste del gasto y su posible impacto en el empleo público figuran entre las primeras decisiones complejas que deberá enfrentar la nueva administración.

Si el país logra corregir el desequilibrio fiscal sin perder la confianza de los mercados, podría mantenerse en una senda de crecimiento similar a la de los últimos años, que ha permitido avances en la reducción de la informalidad y la desigualdad, dos de los principales problemas estructurales de la economía colombiana.