Las intensas lluvias continúan causando emergencias en Boyacá y esta vez el invierno volvió a golpear con fuerza la provincia de Lengupá, donde un nuevo deslizamiento de tierra y caída de rocas generó graves afectaciones sobre la vía nacional que comunica a Miraflores con Tunja.
La emergencia ocurrió en el reconocido sector de Peña Negra, considerado por transportadores y habitantes como uno de los puntos más peligrosos de este corredor vial debido a los constantes desprendimientos de material que se registran durante temporadas de lluvia.
Toneladas de piedra, lodo y escombros terminaron invadiendo parcialmente la carretera, obligando a restringir el paso vehicular y generando largas filas de automotores en ambos sentidos de la vía.
Varios conductores quedaron atrapados durante horas mientras maquinaria del municipio adelantaba trabajos de remoción para habilitar parcialmente el tránsito.
La situación provocó preocupación y temor entre quienes se movilizaban por el sector, especialmente porque algunos habitantes aseguran que la montaña presenta constantes fracturas y desprendimientos que podrían desencadenar una tragedia de mayores proporciones.
Francisco Amézquita, conductor afectado por la emergencia, aseguró que transitar por esta zona se ha convertido en un riesgo permanente para quienes utilizan diariamente esta carretera.
“Uno pasa con miedo porque las piedras siguen cayendo. Aquí cualquier carro puede quedar sepultado”, manifestó el ciudadano mientras esperaba la reapertura del corredor vial.
Las autoridades locales confirmaron que existen vías alternas por carreteras terciarias, aunque reconocieron que muchas presentan dificultades de movilidad y aumentan considerablemente los tiempos de desplazamiento entre municipios.
La afectación también comenzó a impactar a campesinos, comerciantes y transportadores de carga que dependen de esta vía para movilizar productos agrícolas y abastecimientos hacia otras regiones del departamento.
Desde la Secretaría de Planeación de Miraflores indicaron que además de Peña Negra existen otros puntos críticos bajo monitoreo permanente debido a las fuertes lluvias que continúan golpeando la región.
Entre las zonas priorizadas aparecen las veredas Ayata, Rusa, Surba y Guamal, donde persisten amenazas relacionadas con inundaciones, socavaciones y movimientos de tierra.
Uno de los casos que más inquieta a la comunidad corresponde al puente Rusa, estructura que desde el invierno anterior presenta afectaciones causadas por el aumento del caudal de quebradas cercanas.
Habitantes temen que nuevas precipitaciones terminen debilitando aún más la estructura y provoquen una emergencia mayor en la zona rural.
Aunque hasta el momento no se han ordenado evacuaciones masivas durante este año, como sí ocurrió en temporadas anteriores, el miedo continúa creciendo entre familias que viven cerca de montañas inestables y sectores vulnerables.
Mientras avanzan las labores de monitoreo y limpieza sobre la carretera, la comunidad exige soluciones estructurales y obras definitivas que permitan reducir el riesgo de nuevos derrumbes antes de que ocurra una tragedia.




