El DIM dejó escapar la clasificación en sus manos y ahora tiene que ganar en Río
Independiente Medellín protagonizó anoche uno de esos partidos que los hinchas del Poderoso conocen demasiado bien: dominar en los momentos clave, ponerse en ventaja dos veces y terminar con las manos vacías por no saber manejar los resultados. John Montaño tuvo la noche de su vida con un doblete que en cualquier otro contexto habría sido suficiente para ganar, pero el equipo antioqueño pagó caro sus errores defensivos en los momentos más inoportunos. El autogol de Varela al 46 y el remate de Spinelli al 86 fueron los dos puñaladas que dejaron a un Atanasio sin público con el sabor más amargo posible después de dos horas de partido intenso.
Lo que más duele en el entorno del DIM no es el marcador sino las circunstancias: el partido se jugó a puerta cerrada por la suspensión internacional del Atanasio Girardot, privando al equipo de su hinchada en el momento más importante, y el debut de Amaranto Perea como técnico quedó opacado por una actuación que tuvo pasajes brillantes pero que en los momentos decisivos no fue suficiente. Ahora Medellín deberá hacer lo que históricamente le ha costado más trabajo: ganar de visitante en Brasil, específicamente en el São Januário de Río de Janeiro el próximo miércoles 30 de julio, en uno de los ambientes más hostiles del fútbol sudamericano. El sueño de los octavos sigue vivo pero el camino se puso cuesta arriba en la noche más importante del inicio del segundo semestre.



