El azucarero despertó en el segundo tiempo y arrancó el semestre con los tres puntos que necesitaba
Deportivo Cali cerró el viernes en Palmaseca con una victoria que sabe a alivio y a esperanza al mismo tiempo. El equipo de Rafael Dudamel lleva varios semestres sin clasificar a cuadrangulares y la presión de una hinchada exigente que volvió al estadio con ilusión renovada hacía de este debut algo más que un partido de primera fecha. El primer tiempo fue un ejercicio de paciencia forzada: Cali dominó, generó las ocasiones más claras incluyendo un cabezazo de Dinenno al poste, pero Jaguares aguantó con un bloque bajo disciplinado que frustró a los locales durante 45 minutos largos. Las lesiones de Bebelo Reynoso y Nicolás Giraldo del visitante complicaron aún más el desarrollo de un partido que necesitaba un golpe de calidad para desbloquearse.
Ese golpe lo dio el banco. Dudamel movió el partido con sus cambios promediando el segundo tiempo y Johan Martínez, el Honguito que entró desde el banco, fue el hombre que cambió todo en apenas cuatro minutos: primero asistió a Steven Rodríguez para el 1-0 al 71 y luego anotó él mismo con un zurdazo al ángulo al 75 que sentenció el 2-0 definitivo con asistencia de Gustavo Cuéllar. Una dupla de suplentes que resolvió lo que los titulares no pudieron en una hora de juego. Para Cali el mensaje es claro: tiene la profundidad de banco necesaria para competir, pero deberá encontrar mayor claridad ofensiva desde el inicio si quiere pelear en serio por los cuadrangulares de noviembre.




