DEPORTE | INVERSIÓN Y ALTO RENDIMIENTO

Nariño tenía el talento, ahora apuesta por convertirlo en medallas

Más de $75.000 millones destinados al deporte han permitido ampliar el apoyo a las ligas, descentralizar los procesos hacia las tres subregiones y fortalecer a los deportistas de alto rendimiento. En 2025, el departamento pasó de 34 a 118 medallas en eventos federativos.

El cambio no ocurrió en un podio. Empezó mucho antes, en los escenarios deportivos, en los procesos de formación y en los recursos destinados a que los atletas pudieran entrenar y competir en mejores condiciones. En Nariño, una inversión superior a los $75.000 millones está modificando la manera de gestionar el deporte y los primeros resultados ya aparecen en las cifras.

Cuando Nariño dejó de pedirle milagros al deporte
Durante años, los deportistas nariñenses aprendieron a competir con talento, disciplina y, muchas veces, con las uñas. Hoy algo está cambiando. Una inversión que supera los $75.000 millones empieza a transformar la manera de hacer deporte en el departamento y los resultados ya se están viendo en el medallero.
Nariño siempre ha tenido de dónde sacar campeones.Los tiene en las montañas, en los barrios, en los municipios apartados, en las escuelas y en esas familias que muchas veces hicieron esfuerzos silenciosos para que un niño pudiera viajar a una competencia con el uniforme puesto y los gastos resueltos a medias.
El talento nunca fue el problema.El problema fue, durante mucho tiempo, que ese talento no siempre encontró las condiciones para crecer.Por eso, más que una cifra, los más de $75.000 millones destinados al deporte representan un cambio en la manera de entenderlo. La apuesta ha sido llevarlo más allá de los escenarios tradicionales, descentralizarlo y hacer que llegue a las tres subregiones del departamento, desde los Juegos Intercolegiados Departamentales hasta los procesos de alto rendimiento.
Porque hacer deporte también es construir comunidad.Y cuando un niño encuentra una cancha, un entrenador, una competencia y una oportunidad, no solamente está aprendiendo a ganar. Está aprendiendo disciplina, convivencia, esfuerzo y, en muchos casos, una manera distinta de imaginar su futuro.

Del entusiasmo a la competencia
En el alto rendimiento es donde la inversión empieza a hablar con números.
El respaldo a las ligas deportivas pasó de $654 millones a $2.658 millones, un incremento que cambia las posibilidades de preparación y competencia de los deportistas.
A eso se suma “Vamos por las de Oro”, programa mediante el cual 95 deportistas reciben un apoyo mensual de $1.277.000.
La diferencia no está solamente en recibir un incentivo.
Está en poder entrenar con mayor tranquilidad, prepararse mejor, competir con mejores condiciones y sentir que detrás de cada deportista existe un departamento que también quiere ganar.
Los resultados empiezan a mostrar ese salto.
En los eventos federativos, Nariño pasó de registrar 34 medallas a alcanzar en 2025 118, de las cuales 44 fueron de oro. En lo corrido de 2026 ya son 81 medallas.
No son simplemente números acumulados en una tabla.
Son horas de entrenamiento. Son familias acompañando procesos. Son entrenadores. Son viajes. Son jóvenes que decidieron no abandonar una disciplina. Son podios que antes parecían más lejanos.
Y, sobre todo, son una señal.
La señal de que Nariño puede competir en otro nivel.
El deporte también necesita que crean en él
Hay algo que merece ser reconocido en este proceso: entender que el alto rendimiento no se construye únicamente con voluntad.
Un deportista puede tener condiciones extraordinarias, pero necesita preparación, escenarios, acompañamiento, competencia y recursos.
Ahí aparece el papel de John Jairo Preciado, secretario del Deporte, quien ha asumido la gestión deportiva desde una premisa sencilla, pero que durante años pareció difícil de convertir en política pública: si se quieren resultados diferentes, hay que invertir para conseguirlos.
Preciado entendió que el deporte no podía seguir siendo visto solamente como una actividad recreativa ni como una fotografía de podio cada cuatro años.
Había que meterle estructura.
Había que llevarlo a los territorios.
Había que respaldar a las ligas.
Había que apostar por los deportistas antes de que ganaran las medallas y no solamente felicitarlos después.
Y, sobre todo, había que creer en el talento nariñense.
Porque Nariño no empezó a tener buenos deportistas ahora.
Los buenos deportistas siempre estuvieron.
Lo que parece estar cambiando es la capacidad del departamento para acompañarlos.


Una nueva carrera
El verdadero desafío ahora será sostener esta tendencia.
Las medallas de 2025 y las que ya se han conseguido en 2026 son una señal alentadora, pero también elevan la vara. El objetivo ya no puede ser simplemente demostrar que Nariño tiene talento. Eso está demostrado.
El reto es convertir ese talento en procesos deportivos sostenibles, formar nuevas generaciones y lograr que los resultados tengan continuidad.
Los próximos Juegos Deportivos Nacionales serán, en buena medida, el escenario para comprobar hasta dónde puede llegar esta transformación.
Por ahora, hay una historia que merece contarse.
La de un departamento que durante años estuvo acostumbrado a celebrar como hazaña lo que otros podían hacer con mejores condiciones y que hoy empieza a entender que el talento también necesita inversión para convertirse en resultado.
Quizás esa sea la verdadera noticia.
Que Nariño no está descubriendo ahora que es tierra de deportistas.
Está descubriendo lo que puede ocurrir cuando finalmente decide apostar en serio por ellos.
Y detrás de cada medalla que llegue en adelante habrá algo más que un deportista sobre el podio.
Habrá un mensaje para todo el departamento: el talento nariñense siempre estuvo. Ahora también están las condiciones para hacerlo brillar.


Este enfoque permite reconocer a John Jairo Preciado sin convertirlo en una pieza institucional. La persona aparece como parte de una transformación, pero el protagonista real es el deportista nariñense y el cambio cultural alrededor del deporte. Nariño dejó de competir con las uñas: ahora va por las medallas.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest