La situación de la piscina olímpica en Moniquirá ha generado inconformidad entre deportistas y comunidad, quienes denuncian su uso limitado y la falta de mantenimiento. Según testimonios, este escenario deportivo solo ha estado abierto ocho días en lo corrido del año, afectando directamente los procesos de entrenamiento, especialmente de atletas que dependen de estas instalaciones para su preparación. Aunque a simple vista la piscina parece estar en condiciones aceptables, registros visuales evidencian problemas estructurales y de mantenimiento que impiden su uso adecuado. Deportistas aseguran que han tenido que improvisar espacios alternos que no cumplen con las condiciones necesarias, lo que impacta negativamente su rendimiento y continuidad en competencias. Uno de los casos más representativos es el de Samuel, un deportista con discapacidad cognitiva que ha obtenido cerca de 30 medallas representando a su club. El cierre de la piscina lo ha obligado a entrenar en espacios reducidos que no se ajustan a sus necesidades, limitando su preparación y desarrollo deportivo.
La comunidad ha sido enfática en señalar que esta situación no responde a intereses políticos, sino a la defensa del derecho al deporte y a la inclusión. Además, cuestionan que no exista un pronunciamiento oficial por parte de la administración municipal que explique las razones del cierre o un plan claro para su reapertura. Ante este panorama, los ciudadanos hacen un llamado a la Alcaldía para que adelante labores de mantenimiento y garantice la pronta habilitación de la piscina, permitiendo así que los deportistas retomen sus entrenamientos en condiciones dignas y seguras.




