Denuncian trato indigno

Desde la una de la madrugada, decenas de pacientes, en su mayoría adultos mayores y
personas con discapacidad, se ven obligados a hacer extensas filas a la intemperie para
intentar reclamar medicamentos en una droguería dispensadora de EPS en Villavicencio. La
situación, calificada por los usuarios como “inhumana e indigna”, se repite a diario sin que,
según denuncian, exista una respuesta efectiva de las autoridades de salud.
Inconformidad
Durante un recorrido de verificación, se evidenció que los pacientes llegan desde las cuatro o
cinco de la mañana, incluso antes, con la esperanza de obtener una ficha que les permita
ingresar. Sin embargo, dichas fichas solo se entregan hacia las ocho de la mañana y no
garantizan la entrega del medicamento ni siquiera la atención ese mismo día.
Leila Pérez, una de las afectadas, relató que debe hacer fila desde la madrugada pese a tener
a su hijo con discapacidad en casa. Asegura que, aun contando con autorizaciones vigentes,
los medicamentos no son entregados por problemas de direccionamiento, convenios o porque,
según les informan, “no están en la tabla de medicamentos”, situación que la obliga a regresar
una y otra vez sin solución.
Otro de los testimonios es el de Luis Panqueba, quien denunció llevar más de seis meses sin
recibir medicamentos, insumos básicos ni pañales para su madre, una adulta mayor totalmente
dependiente. “No hay ni medicamentos económicos ni costosos. No hay guantes, no hay
condiciones mínimas. Esto es un calvario”, afirmó.
Alerta
Los usuarios también alertaron sobre el hacinamiento dentro de la institución, la falta de
ventilación, baños y aire acondicionado, así como varios desmayos de personas de la tercera
edad mientras esperan ser atendidas. A esto se suma que solo hay entre cinco y seis
ventanillas para atender a cerca de 200 personas diarias, lo que extiende la jornada hasta altas
horas de la noche.
Ante este panorama, los pacientes hicieron un llamado urgente a las secretarías de Salud
municipal y departamental para que ejerzan vigilancia y control real sobre las EPS y sus
operadores, y se sancione a las entidades que incumplen con la prestación de un servicio de
salud digno.

“La salud no puede seguir siendo una tortura. No estamos pidiendo favores, estamos exigiendo
un derecho”, concluyeron los afectados.

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