Denuncian que cuevas son escondites de delincuentes

En las inmediaciones del sector de Cyrgo, a lo largo de la Vía Panamericana, se ha intensificado una preocupante situación de inseguridad que afecta a los transeúntes y residentes locales. Varias cuevas en esta área, que habían sido cerradas previamente, han sido reabiertas por individuos que las utilizan como refugio y para actividades delictivas. Estas cavidades, en lugar de ser un simple accidente geográfico, se han convertido en puntos críticos de la problemática social y de seguridad en Pasto.

Según información proporcionada a DIARIO DEL SUR por varios denunciantes, las cuevas son empleadas no solo como refugio para personas en situación de calle, en su mayoría extranjeros, sino también como lugares para el consumo de drogas. A pesar de los esfuerzos anteriores por cerrar estos espacios, los residentes han logrado reabrirlos, convirtiéndolos en viviendas pasajeras y puntos de venta de estupefacientes.

El estado de las cuevas es deplorable. Están rodeadas de basura, pañales sucios, llantas quemadas, cartones, malos olores y la presencia de roedores. Este entorno insalubre no solo contribuye a un ambiente peligroso y desagradable, sino que también ha llevado a que estos espacios se conviertan en focos de conflicto entre personas en situación de calle, quienes se disputan el control del lugar y amenazan a las familias que viven en las cercanías.

Preocupación

Líderes comunitarios como William Ortiz han expresado su preocupación y decepción con respecto a la situación. Ortiz comentó: “Nos sorprendió ver cómo, a pesar del cierre de estos lugares, los delincuentes encontraron maneras de reabrirlos y seguir operando. Los jóvenes en medio de las dificultades geográficas estaban haciendo daño al área y evadiendo la acción de las autoridades. Algunas veces, incluso atacaban a los residentes de los barrios.”

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Gabriela Álvarez, una líder comunal, añadió: “Gracias al cierre de estos lugares, la criminalidad en la zona disminuyó notablemente. Sin embargo, antes de estos cierres, varias personas llegaban a las cuevas por la noche y atracaban a los transeúntes. Luego se escondían en esos socavones, lo que aumentaba el temor entre los residentes, especialmente porque por este sitio pasan varias menores de edad, quienes quedaban muy vulnerables.” La comunidad local ha demandado medidas más estrictas para resolver esta situación. La inseguridad que han enfrentado los residentes debido a estas cuevas pone en evidencia la necesidad urgente de intervenciones efectivas por parte de las autoridades. La protección de los ciudadanos y el restablecimiento del orden en la zona son cruciales para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los habitantes.