La organización Prisoners Defenders denunció que más de 90.000 personas privadas de la libertad en Cuba estarían sufriendo desnutrición severa, según un informe reciente que ha generado preocupación internacional.
De acuerdo con la ONG, la crisis alimentaria dentro del sistema penitenciario cubano se ha agravado en los últimos años, afectando tanto a presos comunes como a detenidos por motivos políticos. El informe incluye imágenes que mostrarían las reducidas porciones de comida que reciben los internos, compuestas en muchos casos por alimentos de bajo valor nutricional y en cantidades insuficientes.
La organización advierte que esta situación podría constituir una violación grave de los derechos humanos, ya que los reclusos dependen completamente del Estado para su alimentación. Además, familiares de los detenidos han denunciado dificultades para complementar la dieta con alimentos enviados desde el exterior debido a restricciones y controles.
Por su parte, el gobierno de Cuba no ha emitido una respuesta oficial detallada frente a estas acusaciones, aunque en otras ocasiones ha rechazado informes de organizaciones internacionales, calificándolos de sesgados.
Expertos señalan que el deterioro de las condiciones carcelarias estaría relacionado con la crisis económica que atraviesa el país, marcada por escasez de alimentos, inflación y limitaciones en el acceso a recursos básicos.




