Denuncian a Misael Cadavid, exjefe del cuerpo de bomberos de Itagüí, por presunta violencia física, psicológica y económica contra su expareja

Ana María Balbin, su expareja, dijo que tomó la decisión de denunciar después de terminar la relación en febrero de este año e iniciar la liquidación de la unión marital

La denuncia pública de Ana María Balbín contra Misael Cadavid abrió un frente paralelo al expediente que mantiene al excomandante de Bomberos de Itagüí y testigo del caso del Área Metropolitana del Valle de Aburrá bajo escrutinio judicial: su expareja afirmó que sufrió durante 12 años maltratos físicos, psicológicos, emocionales y económicos, y que decidió hablar ahora por amenazas recientes y por la protección de sus hijas.

La acusación apareció en una entrevista con Nación Paisa y quedó acompañada por una actuación formal ante la Fiscalía General de la Nación y la Comisaría de Familia, según confirmó la abogada Stephani Botero, quien además informó que ya existe una medida de protección a favor de Balbín.

El caso añade una dimensión doméstica a la figura de Cadavid, mencionado como uno de los principales implicados y testigos en el escándalo por contratos entre el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Itagüí y el Área Metropolitana. Según ese contexto, los convenios cuestionados sumaban $18.000 millones y de ellos se habrían desviado más de $2.400 millones.

Balbín dijo que tomó la decisión de denunciar después de terminar la relación en febrero de este año e iniciar la liquidación de la unión marital. Aseguró que, desde entonces, se presentaron amenazas contra personas de su entorno y episodios que, según su relato, también afectan a las niñas.

La denuncia combina violencia intrafamiliar, disputa patrimonial y pedidos de protección

Balbín identificó el quiebre de la relación en una secuencia larga de agresiones que, según sostuvo, permanecieron silenciadas por miedo. En ese marco, relató: “Durante estos 12 años tuve una serie de maltratos psicológicos, emocionales y físicos, agresiones físicas, de los cuales me he sentido supremamente vulnerada, y también mis hijas”.

La mujer señaló que el conflicto se agravó después de la ruptura y de las actuaciones patrimoniales que promovió. En la entrevista explicó que, cuando Cadavid salió de la cárcel, inició un proceso de liquidación de unión marital y que él “no lo toma de buena manera”, tras lo cual se habrían presentado “en esos últimos cuatro meses amenazas” a testigos y personas cercanas.

Ana María Balbín afirmó que Misael Cadavid reveló, según su versión, una diferencia marcada entre su comportamiento privado y su imagen pública. “Yo soy oscuridad en la casa y claridad en la calle”, dijo que él mismo le expresó en una conversación que ella citó para describir el temor que hoy siente.

La denuncia de Balbín apunta a tres planos simultáneos: presuntos actos de violencia intrafamiliar, una controversia por la declaración y liquidación de la unión marital de hecho, y la necesidad de medidas de protección para ella y sus hijas menores. La consecuencia inmediata ya no es solo pública, sino judicial y administrativa, porque la presentación del caso activó denuncias penales y actuaciones ante autoridades de familia.

La expareja sostuvo que las hijas también resultaron afectadas

Balbín aseguró que las niñas quedaron expuestas a episodios de violencia y que hoy atraviesan un proceso de atención psicológica. “Mis hijas están sufriendo maltrato psicológico por parte de él. Él las graba, él les pregunta cosas que no debe preguntarles a una niña de 10 años”, afirmó.

También dijo que una de sus hijas mayores, que no es hija de Cadavid, presenció múltiples escenas y la impulsó a terminar la relación. Según su relato, esa experiencia dejó a las menores “decepcionadas por él” por la forma en que, asegura, las trataba a ellas y a su madre.

Consultada por una eventual disputa de custodia, Balbín sostuvo que recibió advertencias directas. “Él en varias oportunidades me ha dicho que si yo de pronto me consigo otra persona, él me las queda”, declaró.

La representación legal confirmó denuncias y una medida de protección

La abogada Stephani Botero llevó el relato a un plano procesal más preciso. Informó que representa a Balbín en un trámite de declaración de unión marital de hecho y que, de acuerdo con la información entregada por su clienta, Cadavid “presuntamente ha generado en ella actos de violencia intrafamiliar, económica, emocional, psicológica, verbal”.

Botero agregó que la denuncia ya fue reportada ante la Fiscalía y en Comisaría de Familia. Según su declaración, esa actuación “ha generado una medida de protección a favor de Ana María Balbín”.

La letrada explicó además que su despacho avanza en “todo un proceso integral” para obtener la declaración de la unión marital de hecho y la liquidación de la sociedad patrimonial derivada de la convivencia. Añadió que, de forma paralela, “también se encuentra en curso proceso penal y proceso administrativo en Comisaría de Familia por los presuntos actos de violencia intrafamiliar”.

Balbín dijo que decidió hablar por miedo a nuevas represalias

La mujer sostuvo que rompió el silencio por temor a lo que pudiera ocurrirle a ella o a su familia tras la demanda de separación de bienes. En ese sentido, dijo que sus hermanos y su madre también sienten miedo por las consecuencias que pudiera tener esa decisión.

Sobre su situación de seguridad, afirmó que pedirá protección ante la Línea Púrpura y que ya cuenta con una medida en el municipio de Marinilla. “Me han llegado unas amenazas a la unidad donde yo vivo, a la portería, y se las asumo a él”, declaró.

El contexto ubica a Cadavid como médico, exgerente del Hospital La María entre 2017 y 2020 y exrepresentante legal del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Itagüí. También señala que recuperó la libertad tras un principio de oportunidad con suspensión de la acción penal, a cambio de colaborar con la justicia y comprometerse a devolver cerca de $4.000 millones.

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