Las obras de infraestructura en el municipio de Toca, que en principio fueron recibidas como una oportunidad de mejora, hoy generan malestar entre varios habitantes del casco urbano. La intervención de vías y redes, lejos de percibirse como un avance continuo, es señalada por su ritmo lento y por los inconvenientes que ha traído a la vida cotidiana. Puntos como el sector del coliseo municipal y algunos tramos de la carrera tercera y segunda con calle octava acumulan meses de ejecución sin resultados visibles constantes, según manifiestan residentes. A esto se suman las quejas en redes sociales, donde ciudadanos cuestionan la falta de continuidad en los trabajos y la presencia reducida de personal en obra.
Las molestias no solo se limitan a la percepción de atraso. El polvo, los cierres parciales y el impacto en la movilidad y el comercio han intensificado la inconformidad. Para muchos, la expectativa de calles renovadas se ha visto opacada por las dificultades diarias. Frente a este panorama, el alcalde Germán Alonso Becerra reconoció los retrasos durante su rendición de cuentas y explicó que han existido inconvenientes contractuales que afectaron el cronograma. No obstante, aseguró que los proyectos mantienen su alcance y que algunas intervenciones ya entran en su etapa final, con obras complementarias que permitirán mejorar la infraestructura. Aunque la administración pidió comprensión y ofreció disculpas por los traumatismos, la comunidad sigue a la espera de avances más visibles. En Toca, la promesa de desarrollo continúa enfrentándose a la impaciencia de sus habitantes.




