La Amazonía brasileña reduce su pérdida de bosque en 2025, según datos satelitales del INPE

La lucha contra la pérdida de bosques en Brasil registró un nuevo avance durante 2025. La estimación oficial del Proyecto de Monitoreo del Desmatamiento en la Amazonía Legal por Satélite (PRODES), elaborado por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), situó la deforestación de la Amazonía Legal en 5.796 kilómetros cuadrados durante el periodo comprendido entre el 1 de agosto de 2024 y el 31 de julio de 2025.

La cifra representa una reducción del 11,08 % frente a los 6.518 kilómetros cuadrados registrados en 2024. Aunque el resultado confirma una tendencia de disminución respecto al año anterior, también muestra que la presión sobre uno de los ecosistemas más importantes del planeta continúa siendo considerable.

El dato adquiere especial relevancia porque la Amazonía desempeña un papel fundamental en la regulación climática, la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento de numerosos ciclos hidrológicos. Al mismo tiempo, la reducción de la deforestación se desarrolla junto con políticas de fiscalización, vigilancia satelital, prevención de incendios y recuperación de áreas degradadas.

Una precisión importante sobre el dato del 22 %

En los últimos años se ha difundido ampliamente la cifra de una reducción del 22 % de la deforestación amazónica. Sin embargo, ese porcentaje no corresponde al resultado más reciente.

La caída del 22,3 % corresponde al periodo PRODES 2023, cuando la tasa oficial de deforestación de la Amazonía Legal disminuyó frente al ciclo anterior. En 2024 se produjo otra reducción, esta vez del 31 %, según los datos divulgados por las autoridades ambientales brasileñas.

Para 2025, el dato más reciente disponible en la estimación del PRODES es una disminución del 11,08 %.

Esta distinción es importante porque PRODES y DETER cumplen funciones diferentes. PRODES es el sistema utilizado para calcular la tasa anual oficial de deforestación, mientras que DETER genera alertas frecuentes destinadas principalmente a apoyar las acciones de fiscalización y control.

Por eso, no sería correcto presentar actualmente la cifra del 22 % como si fuera la reducción interanual más reciente de la Amazonía Legal.

¿Qué muestran los datos de 2025?

La estimación del INPE establece que la Amazonía Legal perdió aproximadamente 5.796 km² de cobertura forestal durante el periodo PRODES 2025. La superficie equivale a miles de kilómetros cuadrados de bosque que dejaron de mantener su cobertura forestal primaria bajo los criterios utilizados por el sistema de monitoreo.

El resultado también presenta diferencias importantes entre los estados que integran la Amazonía Legal.

Pará concentró aproximadamente 2.098 km² de deforestación, equivalentes al 36,20 % del total estimado. Le siguió Mato Grosso, con 1.572 km² y el 27,12 %, mientras que Amazonas registró 1.016 km², equivalentes al 17,53 %.

En conjunto, estos tres estados concentraron más del 80 % de la deforestación estimada para el periodo.

El comportamiento, sin embargo, no fue uniforme. Ocho de los nueve estados de la Amazonía Legal registraron reducciones respecto de 2024. El único estado que presentó un aumento fue Mato Grosso, donde la estimación pasó de 1.257 a 1.572 km², un incremento del 25,06 %.

La tecnología satelital como pieza central

Uno de los elementos fundamentales de la estrategia brasileña contra la deforestación es el monitoreo mediante satélites.

El PRODES utiliza información obtenida mediante sensores satelitales para identificar y cuantificar la pérdida de cobertura forestal. Para la estimación de 2025, el INPE empleó imágenes de los satélites Sentinel-2, mediante su sensor óptico MSI, y Sentinel-1, equipado con tecnología de radar SAR.

El uso combinado de imágenes ópticas y radar permite mejorar la capacidad de observación en una región donde la nubosidad puede dificultar la obtención de imágenes convencionales.

De acuerdo con el INPE, durante la elaboración de la estimación de 2025 se logró observar la totalidad de los sectores prioritarios utilizados para el cálculo, sin áreas sin observar dentro de ese conjunto. El instituto también señala que la metodología permitió cubrir una zona que concentraba cerca del 95 % de las ocurrencias de deforestación registradas por PRODES en el periodo anterior.

Este avance tecnológico resulta especialmente importante para una región tan extensa como la Amazonía. Los sistemas de observación remota permiten detectar cambios en la cobertura vegetal sin depender exclusivamente de inspecciones terrestres.

DETER y PRODES: dos sistemas que no deben confundirse

Otro aspecto fundamental para comprender las cifras es la diferencia entre PRODES y DETER.

El PRODES está diseñado para producir la estimación anual de la deforestación. Sus resultados se utilizan como referencia oficial para conocer la superficie de bosque perdida durante un determinado periodo.

DETER, por otro lado, genera avisos de supresión, deforestación y degradación de la vegetación con una frecuencia mucho mayor. Su principal objetivo es proporcionar información que ayude a los organismos responsables a actuar frente a posibles infracciones ambientales. El propio Gobierno brasileño advierte que los avisos de DETER no deben interpretarse como una tasa mensual de deforestación.

La diferencia permite entender por qué pueden aparecer porcentajes distintos en las noticias sobre la Amazonía. Un descenso en los avisos de DETER durante determinados meses no necesariamente significa que la tasa anual de PRODES vaya a disminuir en exactamente la misma proporción.

Los datos más recientes de DETER también apuntan a una reducción

Aunque PRODES es el indicador utilizado para la tasa anual, los datos de seguimiento más recientes ofrecen información adicional sobre la evolución del fenómeno.

Según el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil, los avisos de DETER correspondientes a junio de 2026 sumaron 297,26 km² en la Amazonía, frente a 457,61 km² en junio de 2025. Esto representa una reducción del 35 % para ese mes.

En el acumulado de agosto de 2025 a junio de 2026, los avisos alcanzaron 2.485,90 km², frente a 3.959,98 km² durante el mismo periodo del ciclo anterior, lo que supone una disminución del 37,2 %.

Estos datos no sustituyen a la tasa anual de PRODES, pero sí muestran que durante buena parte del ciclo 2025/2026 se ha mantenido una tendencia descendente en los avisos de deforestación detectados por satélite.

La restauración forestal entra en una segunda etapa

Reducir la deforestación es solamente una parte de la protección de la Amazonía. El otro gran desafío consiste en recuperar los territorios que ya han sido degradados o deforestados.

En Brasil, diferentes organismos públicos, comunidades, instituciones científicas y organizaciones internacionales participan en programas destinados a recuperar la vegetación nativa.

El Fondo Amazônia, por ejemplo, aprobó en 2025 más de 2.000 millones de reales en proyectos, destinados a iniciativas relacionadas con el combate de incendios, la restauración forestal, las actividades productivas sostenibles y la protección de los territorios amazónicos. El Gobierno brasileño señaló que estos recursos forman parte de la estrategia para avanzar hacia el objetivo de eliminar la deforestación ilegal.

La restauración no consiste simplemente en plantar árboles. Una recuperación efectiva debe considerar las características del ecosistema, las especies nativas, las condiciones del suelo, la disponibilidad de agua y la conectividad entre fragmentos de bosque.

También puede incluir la recuperación de áreas de protección permanente, corredores ecológicos y territorios degradados por actividades agropecuarias o incendios.

El papel del IBAMA

El Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (IBAMA) es uno de los principales organismos federales responsables de la fiscalización ambiental en Brasil.

Su trabajo incluye operaciones de inspección, aplicación de medidas administrativas, combate contra actividades ilegales y apoyo a las políticas federales de prevención y control de la deforestación.

El organismo también participa en iniciativas de recuperación ambiental y prevención de incendios. En 2025, por ejemplo, el IBAMA desarrolló campañas de plantación de especies vegetales en el estado de Pará como parte de acciones de recuperación de áreas y sensibilización ambiental.

Ver la fotografía oficial del IBAMA sobre una campaña de plantación en Pará

Sin embargo, es importante precisar que la tasa anual de deforestación de la Amazonía Legal no es calculada por el IBAMA. La medición oficial corresponde al INPE mediante el sistema PRODES. El IBAMA utiliza información de sistemas de monitoreo para apoyar sus labores de fiscalización y control.

Más vigilancia sobre los municipios con mayor presión

Brasil también ha reforzado una estrategia territorial que busca concentrar recursos en los municipios donde la deforestación y la degradación representan una amenaza mayor.

En 2026, el Ministerio de Medio Ambiente actualizó los criterios y las listas de municipios prioritarios para las acciones de prevención y control. Actualmente, la lista de municipios prioritarios de la Amazonía Legal está compuesta por 80 municipios, mientras que otros 17 figuran dentro de una categoría de territorios con deforestación y degradación monitoreadas y bajo control.

La estrategia pretende acercar la política ambiental a las administraciones locales y mejorar la capacidad de respuesta frente a los cambios detectados por los sistemas satelitales.

Además, el Gobierno brasileño ha trabajado en la instalación de oficinas de gobernanza ambiental en municipios amazónicos, con capacitación de equipos locales y entrega de equipamiento para fortalecer el monitoreo del territorio.

Una reducción importante, pero todavía insuficiente

La caída de la deforestación durante 2025 constituye una señal positiva, pero no significa que el problema haya desaparecido.

Los 5.796 km² estimados por PRODES siguen representando una pérdida considerable de bosque. Además, la dinámica puede cambiar rápidamente debido a factores económicos, expansión agropecuaria, incendios, sequías, extracción ilegal de madera y cambios en las condiciones climáticas.

La situación de Mato Grosso demuestra precisamente que la tendencia nacional o regional no necesariamente se reproduce en todos los territorios. Mientras ocho estados redujeron sus cifras, Mato Grosso registró un aumento superior al 25 %.

Por otra parte, la reducción de la deforestación no equivale automáticamente a una recuperación de los ecosistemas. Un bosque que deja de ser talado puede seguir enfrentando degradación, incendios, fragmentación y pérdida de biodiversidad.

Por eso, las políticas ambientales brasileñas combinan cada vez más tres objetivos: evitar nueva deforestación, controlar la degradación y recuperar las áreas que ya fueron afectadas.

El desafío climático y ecológico

La importancia de esta estrategia trasciende las fronteras de Brasil.

La Amazonía es uno de los principales reservorios de biodiversidad del planeta y participa en procesos fundamentales del ciclo del agua y del carbono. La conservación de sus bosques tiene implicaciones para las comunidades que dependen directamente de ellos y para las estrategias internacionales de reducción de emisiones.

La pérdida de cobertura forestal también puede aumentar la vulnerabilidad de determinadas zonas frente a sequías, incendios y otros impactos ambientales. Por esta razón, la protección de la Amazonía no depende únicamente de impedir la tala, sino de mantener la integridad ecológica del territorio.

La combinación de vigilancia satelital, fiscalización terrestre, políticas económicas, participación de comunidades locales y restauración ambiental resulta fundamental para mantener los avances alcanzados.

Brasil busca mantener la tendencia hasta 2030

El Gobierno brasileño mantiene como objetivo alcanzar el fin de la deforestación ilegal para 2030, dentro de la estrategia del Plan de Acción para la Prevención y Control de la Deforestación en la Amazonía Legal (PPCDAm). El fortalecimiento de la fiscalización, el monitoreo y la restauración forma parte de este esfuerzo.

Los resultados de 2025 muestran una reducción adicional después de las caídas registradas en 2023 y 2024. Sin embargo, el reto para Brasil será convertir estas disminuciones anuales en una tendencia sostenida durante la segunda mitad de la década.

La información satelital seguirá teniendo un papel central en ese proceso. Con sistemas como PRODES y DETER es posible conocer con mayor precisión dónde se están produciendo los cambios y orientar las operaciones de fiscalización hacia las zonas de mayor riesgo.

Una recuperación que requiere continuidad

La historia reciente de la Amazonía demuestra que los avances pueden ser significativos, pero también reversibles.

La reducción del 22,3 % registrada en 2023, seguida de la caída del 31 % en 2024 y del 11,08 % estimado para 2025, evidencia una trayectoria favorable en los últimos años.

Al mismo tiempo, los datos de 2026 de DETER muestran reducciones importantes en los avisos de deforestación durante el ciclo actualmente monitoreado.

El desafío ahora es sostener estos resultados, reducir los focos que permanecen activos y acelerar la recuperación de las áreas degradadas.

En ese contexto, la restauración forestal adquiere un papel complementario al combate contra la deforestación. No se trata solamente de conseguir que se talen menos árboles, sino de recuperar ecosistemas, fortalecer las comunidades que protegen los bosques y garantizar que las áreas restauradas puedan mantenerse a largo plazo.

La Amazonía brasileña continúa bajo una enorme presión ambiental, pero el descenso de las tasas de deforestación y la expansión de las herramientas de monitoreo ofrecen señales de que las políticas de control pueden producir resultados cuando se mantienen de manera constante. El verdadero desafío será transformar estas reducciones en una tendencia permanente y acercar al país a su meta de eliminar la deforestación ilegal antes de 2030.

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