En su sexto Mundial, el de Madeira pudo dar el triunfo por dos veces. Bernardo Silva, cambiado al descanso.

La marea roja que tiñó el estadio de Houston con los colores de Portugal se llevó un chasco cuando a lo que habían acudido era a rendir pleitesía a Cristiano. En el estreno de su sexto Mundial, el desenlace para el mito de Madeira fue tan desolador como los anteriores. Buenos jugadores, buenas intenciones, buen cartel… y muy poco rendimiento. El empate ante la RD Congo devuelve a Cristiano y a la selección portuguesa a la depresión más profunda.
Y eso que no pudieron empezar mejor las cosas para ellos. Su jugador más indescifrable, el centrocampista que a la vez es un fantástico cabeceador, João Neves, hizo un gol marca de la casa entrando desde atrás y sorprendiendo a todos. Decir que de todos los futbolistas él es quien mejor va de cabeza no es faltar la verdad.
Parecía que Portugal tendría un debut plácido. Pedro Neto entraba con mucha facilidad por la izquierda y en el otro costado, el de Bernardo Silva y Cancelo, el lateral derecho tenía vía libre para hacer y deshacer en ataque. Un par de centros estuvieron a punto de ser cazados por Cristiano, que vivía más en la obsesión por contentar a la grada que en la realidad de poder ver puerta. Es increíble lo que genera el crack de Madeira.

Empate
En el último centro del primer tiempo, Wissa se elevó entre los centrales portugueses y congeló el ambiente con otro cabezazo como el de João Neves en el tanto portugués. A Portugal le tocaba remar más de lo esperado. Roberto Martínez movió ficha rápidamente. Se marchó Bernardo Silva, víctima de la amarilla mostrada, y entró un extremo más puro como Francisco Conceiçao. No fue un torbellino de juego, pero algo sí mejoró Portugal.
Percutiendo por la derecha, el menudo extremo de la Juventus hizo mucho daño con su habilidad. Incluso regaló un balón a Cristiano que en otras circunstancia pudo haber sido gol, pero no parecía su día pese a su leyenda. Se reafirmó luego con otra jugada calcada. Fuera, también. Le acompañó en ese desacierto Cancelo, que vio cómo se le anulaba un gol y cómo se le iba otro por poco.

En cifras
75,4% posesión de Portugal
Dominio claro del balón del conjunto luso, aunque sin traducirlo en victoria.
783 pases completados
Portugal monopolizó la circulación con más del triple de pases que RD Congo (251).
0,69 vs 0,82 en xG
Pese al control, RD Congo generó ocasiones de mayor peligro esperado.
7-8 en remates
El equipo africano incluso superó en disparos totales a Portugal.
134 intervenciones de Vitinha
El centrocampista fue el jugador más activo del partido, clave en la distribución.
El partido se fue tensando. Los congoleños vieron que podían hacer sangre si cazaban alguna contra. Estuvo inmenso Bakambu planeando todas ellas. En una, incluso, pudo marcar el gol que hubiera puesto patas arriba el Mundial. La agonía inundó entonces a los portugueses. Entraron Rafael Leão y Gonçalo Ramos, y Roberto Martínez desmontó su centro del campo retirando al mismísimo Vitinha. Era susto o muerte. Era Cristiano o nada. Era la Portugal discreta de siempre, para desesperación de su gran estrella.



