Por: Alina Constanza Silva
Avante nació como una apuesta ambiciosa de la Alcaldía de Pasto para transformar la movilidad urbana. Creada como entidad descentralizada, su propósito era coordinar el Sistema Integrado de Transporte, unificando operaciones, modernizando paraderos y profesionalizando la gestión con más de 40 contratistas especializados. La iniciativa prometía no solo eficiencia operativa, sino también generación de empleo, modernización y recursos sostenibles para la ciudad.
Durante años, todos los alcaldes, sin importar su orientación política, respaldaron la ejecución de este proyecto con apoyo financiero y administrativo, reconociendo su impacto positivo en la ciudad. Avante logró avances notables: la modernización de paraderos, la implementación del sistema de recaudo y la consolidación de un modelo de transporte más organizado, transparente y tecnificado. Incluso se firmaron contratos clave para completar el componente de recaudo, que permitía la llegada de nuevos recursos al sistema, con ejecución controlada por las cuatro empresas transportadoras.
Sin embargo, la entidad ha atravesado un proceso de desgaste sostenido. Dos gerentes han presentado su renuncia recientemente, un reflejo de las tensiones internas que se han acumulado en la estructura administrativa. Lo que antes era una entidad autosuficiente, con capacidad de decisión propia, se ha visto reducida: hoy cuenta con apenas 12 contratistas y su operación depende casi exclusivamente de la administración central. La autonomía que caracterizó sus primeros años se ha visto limitada por procedimientos internos y controles estrictos que han dificultado la toma de decisiones ágil y estratégica.
El panorama plantea preguntas sobre la sostenibilidad futura del proyecto. Avante dejó un legado tangible: paraderos entregados en perfecto estado, un sistema de recaudo parcialmente implementado y una base profesional de empleados capacitados. Sin embargo, la capacidad de la entidad para continuar funcionando con eficiencia dependerá de cómo la nueva administración gestione la transición, aproveche los recursos existentes y garantice que la ciudad no pierda los beneficios alcanzados hasta ahora.
El caso de Avante es una lección sobre la importancia de la institucionalidad y la autonomía técnica en proyectos estratégicos. Su historia refleja tanto los logros de la planificación urbana en Pasto como los retos de mantener la continuidad administrativa en proyectos complejos. La ciudad observa ahora con expectativa cómo se redefine el futuro de su sistema de transporte y si Avante podrá recuperar su vigor original, más allá de los obstáculos burocráticos y administrativos que hoy enfrenta.




