La emprendedora Judith Castro reafirma que en la ciudad de Pasto sí existen oportunidades reales de crecimiento cuando se apuesta por la identidad cultural y el trabajo constante. Su reciente experiencia en Europa marcó un punto de inflexión en su visión empresarial, al comprobar que los productos y saberes de Nariño tienen un alto valor en mercados internacionales.
Durante su recorrido por Francia, Italia y España, Castro presentó una muestra de lo más representativo de la cultura nariñense, incluyendo artesanías, elementos tradicionales y propuestas que resaltan la identidad del sur del país. Según explicó, la acogida fue significativa: visitantes y compradores destacaron la originalidad, el detalle y el valor cultural de cada pieza.
Experiencia
Más allá de lo comercial, la experiencia se convirtió en un proceso de aprendizaje. La emprendedora tuvo la oportunidad de conocer nuevas formas de organización, estrategias de mercado y modelos de negocio aplicados en el contexto europeo. Este intercambio le permitió ampliar su perspectiva y plantear nuevas ideas para fortalecer el emprendimiento en su región.
“Entendí que lo nuestro tiene un valor enorme, pero también que debemos mejorar en aspectos como la asociatividad, la presentación de los productos y el acceso a mercados internacionales”, señaló Castro, quien ahora trabaja en adaptar estos aprendizajes al contexto local.
Uno de sus principales proyectos a futuro es la creación de una cadena de emprendimiento integrada por mujeres, especialmente madres cabeza de familia. Esta iniciativa busca generar ingresos sostenibles, fortalecer la independencia económica y brindar herramientas de formación en áreas como producción, comercialización y liderazgo.
Espacios culturales
La propuesta también contempla la construcción de una red colaborativa que permita a las participantes compartir conocimientos, acceder a nuevos espacios de venta y posicionar los productos nariñenses en diferentes escenarios, tanto nacionales como internacionales. De esta manera, no solo se impulsaría la economía local, sino que también se promovería el empoderamiento femenino.
Judith Castro enfatiza que en Pasto el talento existe, pero es necesario fortalecer el apoyo institucional, la capacitación y la confianza en lo propio. “Muchas veces creemos que afuera todo es mejor, pero cuando uno sale se da cuenta de que lo que tenemos es valioso. Finalmente, su historia se consolida como un ejemplo de cómo el emprendimiento puede trascender fronteras, generar impacto social y convertirse en una herramienta de transformación. La visión de Castro no solo apunta al crecimiento individual, sino a la construcción de oportunidades colectivas que beneficien a más mujeres y familias en la región




